Sistema acústico de orientación

Sabido es que los murciélagos se sirven de la ecolocación para cazar. Avanzando en el estudio de estos depredadores nocturnos se van descubriendo los trucos refinados que utilizan para tensar al máximo los límites físicos de sus facultades.

Sombras negras se deslizan por el cielo nocturno, revolotean silenciosamente en danza circular alrededor de la farola encendida y vuelven a desaparecer: ¡los murciélagos! Pero esta escena pacífica es engañosa. Aunque imperceptible para el oído humano, tiene lugar una caza de técnica depurada en frecuencias de ultrasonido, por encima de los veinte kilohertz. En busca de su presa los depredadores nocturnos barren el cielo mediante sistemas de ecolocación, optimizados en el curso evolutivo.

Cuando un insecto se pone en el punto de mira, unos sondeos cada vez más rápidos suministran al depredador la máxima información física posible sobre la víctima. Una información analizada por un sistema nervioso capaz de producir imágenes precisas resonantes del entorno. Con la particularidad de que las diferentes especies de murciélagos han desarrollado, en función de sus necesidades, técnicas distintas y cada vez mejor conocidas para los investigadores.

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