Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2016
Neurociencia

Estimulación cerebral para tratar el síndrome de Rett

Ciertas mutaciones del gen MECP2 provocan el síndrome de Rett. Se ha observado, en ratones, que la estimulación eléctrica de regiones cerebrales profundas mejoran algunos de los síntomas.

Los ratones con síndrome de Rett a los que se había aplicado estimulación cerebral profunda (ECP) encontraron con mayor facilidad la plataforma oculta bajo el agua (laberinto de Morris) en comparación con los no tratados. Al parecer, la estimulación favoreció sus capacidades de memorización y de aprendizaje dependientes del hipocampo.

Por lo general, las enfermedades de discapacidad intelectual infantil presentan un origen genético y son resistentes a tratamientos. Apenas se dispone de terapias que alivien las deficiencias en facultades mentales esenciales, como el aprendizaje, la memoria, la concentración o la comunicación. Hasta ahora, la búsqueda de tratamientos se ha centrado en métodos farmacológicos y, en menor medida, en terapias de base genética. En fecha reciente, Zengchao Hao, de la Universidad de California en Irvine, y sus colaboradores han constatado que mediante la estimulación eléctrica de una región profunda del cerebro se logra revertir deficiencias de aprendizaje en ratones transgénicos con el síndrome de Rett, una de las principales causas de discapacidad intelectual en niñas.

La estimulación cerebral profunda (ECP) se ha utilizado para tratar ciertas neuropatologías y trastornos mentales, entre ellos, la enfermedad de Parkinson, la migraña crónica, el trastorno obsesivo-compulsivo y la depresión clínica. Si bien la ECP ya se aplica para tratar dolencias relacionadas con el movimiento y resistentes a otras terapias, en el caso de neuropatías y psicopatías sigue siendo un procedimiento experimental, rara vez utilizado en niños. La ECP entraña la implantación en el cerebro de electrodos muy delgados, que es necesario colocar a la profundidad adecuada y en el punto requerido. Mediante un dispositivo eléctrico, se suministran impulsos controlados para estimular la actividad cerebral local de forma regulada. Con todo, el mecanismo exacto de la ECP sigue siendo, en gran medida, un misterio.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.