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1 de Mayo de 2014
Neurofilosofía

¿Ni responsables ni culpables?

Desde que la neurociencia pusiera en tela de juicio el libre albedrío, parece que la responsabilidad y la culpa constituyen conceptos obsoletos. Sin embargo, no todas las respuestas se encuentran en el funcionamiento cerebral.

NEUFFER-DESIGN

En síntesis

Algunos neurocientíficos sostienen que el libre albedrío no existe, puesto que el cerebro prepara las acciones antes de que podamos decidirlas.

Sin embargo, para la convivencia humana dependemos de las ideas de culpa y responsabilidad.

A menudo, los resultados de los estudios neurocientíficos se exageran de cara al gran público.

Este artículo forma parte de la serie de MyC «Neurofilosofía de las emociones y la moral».

Sea el libre albedrío, la intuición o un «módulo cerebral» de la creencia en Dios: las neurociencias han despertado en los ultimos años un gran interés entre el gran público. ¿Por qué motivo? ¿Acaso los neurocientíficos aportan respuestas novedosas a cuestiones antiguas de la humanidad? ¿O más bien se esconde detrás una inteligente estrategia de autopublicidad?

Ninguna de las dos propuestas hace justicia a la realidad. El estudio del cerebro humano mientras trabaja proporciona conocimientos apasionantes sobre nuestra naturaleza como seres pensantes. No obstante, con frecuencia —y por razones publicitarias—, se interpretan los resultados de las investigaciones de manera exagerada. 

Con facilidad se cae en la trampa de sacar conclusiones precipitadas. A partir de los patrones de la actividad cerebral que ofrece la tomografía computacional puede sugerirse, por ejemplo, que solo los procesos inconscientes determinan nuestro comportamiento, o que los automatismos del cerebro no dejan espacio a la acción responsable. ¿Qué significa que una activación típica del cerebro refleje decisiones antes de que el individuo sea consciente de ellas?

Parte del gran interés actual por la neurociencia se basa en falacias científicas muy extendidas. Examinemos la solidez de algunas aceptaciones populares.

1. Los experimentos han demostrado que no somos responsables de nuestros actos.
Los neurocientíficos investigan el cerebro: estudian procesos complejos que suceden en la transmisión de señales entre las células nerviosas; se ocupan de los patrones de actividad en regiones cerebrales diversas y centran su atención en mensajeros químicos, canales iónicos y expresiones genéticas. Sin embargo, no abordan el tema de la responsabilidad. Este aspecto humano tampoco se encuentra en las neuronas. No podemos culpabilizar de nada ni a los genes ni a las células nerviosas.

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