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1 de Mayo de 2014
Memoria

Recuerdos bloqueados

La mayoría de las veces relacionamos el olvido con un problema de memoria. Sin embargo, al eliminar información superflua en el cerebro se deja espacio para contenidos nuevos y más importantes. Una región del lóbulo frontal se encarga de inhibir de forma selectiva las recordaciones molestas.

GEHIRN UND GEIST / SIMONE CIHLAR

En síntesis

La corteza prefrontal dorsolateral (CPFdl) se muestra particularmente activa cuando intentamos olvidar o reprimir recuerdos.

El área frontal del cerebro inhibe neuronas del hipocampo, central de la memoria.

La CPFdl interviene también en el procesamiento a largo plazo de las vivencias traumáticas.

Ha sido lo más innoble que me he encontrado a lo largo de mis estudios universitarios de psicología. Uno de mis profesores perdía constantemente el hilo mientras nos impartía la lección. Le gustaba irse por las ramas con la descripción de problemas insignificantes sobre la interpretación estadística y con regularidad finalizaba esa incursión en el mundo de los números con la frase: «No necesitan conocer tantos detalles, tampoco se los preguntaré en el examen». ¡Sin embargo, en la evaluación oral preguntaba justamente ese tema!

De esa forma perturbaba la preparación concienzuda de los estudiantes para el examen y, además, alteraba mecanismos psicológicos fundamentales. Múltiples estudios indican que, de modo automático, olvidamos con mayor rapidez información si alguien nos ha indicado antes que no necesitamos retenerla. En el fondo se cumple el elemental principio económico: concedemos la mínima atención posible a los contenidos que nos parecen irrelevantes.

A diario nos bombardean con contenidos que debemos seleccionar. Solo una pequeña parte de los estímulos que captan nuestros órganos sensoriales llegan a la consciencia. Los estímulos ambientales despiertan también recuerdos. En el caso ideal solo llegan a nuestra consciencia los recuerdos relevantes. Cuando, por ejemplo, nos indican un código PIN nuevo para nuestra tarjeta de crédito, frente al cajero automático deberíamos acordarnos del número más reciente que nos han dicho y no del anterior.

Karl-Heinz Bäuml, psicólogo de la Universidad de Ratisbona, señala que resulta razonable no acordarse más de determinada información. Ello concierne tanto a antiguas claves secretas o números telefónicos como a experiencias negativas.

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