Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Mayo de 2014
Neurología

Una proteína para combatir el estrés postraumático

Un espray nasal previene en ratas el trastorno de estrés postraumático.

JASON LEE

Llegan los primeros auxilios al lugar del desastre (el estallido de una bomba, por ejemplo) y, tras estabilizar a las víctimas, las tratan con una dosis de espray nasal, en prevención del trastorno de estrés postraumático (TEPT). El pulverizador proyecta hasta las profundidades nasales y el cerebro una diminuta pero potente proteína señalizadora, el neuropéptido Y (NPY). Desde allí impide que el sistema cerebral del estrés se acelere y provoque TEPT, que, en algunas personas, causa alteraciones del sueño, del estado de ánimo y del pensamiento a resultas del trauma sufrido. La idea de este futurista tratamiento profiláctico procede de estudios recientes realizados en ratas por Esther Louise Sabban, de la Escuela de Medicina de Nueva York.

Sabban y sus colegas administraron a las ratas un espray nasal que contenía, o bien NPY, o bien suero salino, y las sometieron a una serie simultánea de acontecimientos traumáticos; por ejemplo, inmovilizarlas y obligarlas después a nadar por un tubo de plexiglás. Las examinaron siete días después para ver si presentaban ansiedad o indicios de depresión. Observaron estos síntomas en el grupo de roedores que había sido tratado solo con suero. Sin embargo, las ratas que habían recibido NPY no parecían distintas de las del grupo de control, no sometidas a estrés. Asimismo, detectaron un aumento de la concentración de hormonas del estrés y sus receptores en las tratadas con suero, pero no en aquellas a las que se administró NPY. Las ratas insufladas con NPY inmediatamente después de las experiencias traumáticas quedaron protegidas, según el estudio, publicado en Neuroscience en 2013.

Un chorro de NPY en la nariz puede extenderse por todo el cerebro, pero no por el cuerpo, donde podría dañar el corazón debido a sus efectos secundarios. Sabban ha determinado en fecha reciente que el tratamiento parece actuar mediante la reducción del número de receptores para el cortisol (la hormona del estrés), sobre todo en el hipocampo ventral, región cerebral relacionada con la formación de la memoria emocional. Se investigará en futuros trabajos con ratas si el NPY funciona también frente a síntomas de tipo TEPT ya establecidos.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.