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Detección precoz de la demencia por cuerpos de Lewy

Un cúmulo de síntomas ayuda a pronosticar quiénes van a sufrir una de las demencias más frecuentes.

JAMES PORTER

Gritar durante una pesadilla. Tener dificultades para cuadrar los gastos. Debilitamiento del olfato. Alucinaciones. Estreñimiento crónico. Tan curiosa mezcolanza de síntomas desconcierta a los médicos y, no pocas veces, son algunos de los signos delatores de la demencia por cuerpos de Lewy, la segunda causa más común de la demencia (tras la enfermedad de Alzheimer) [véase «Demencia por cuerpos de Lewy», por Nele Langosch; Mente y cerebro n.o 69, 2014].

Los cuerpos de Lewy son agregaciones de proteínas que matan neuronas. Según dónde se apiñen pueden provocar el mal de Parkinson o la demencia por cuerpos de Lewy, aunque, al progresar, ambas enfermedades tienden a superponerse. La demencia por cuerpos de Lewy resulta más difícil de diagnosticar, en parte porque sus primeras señales de aviso eran desconocidas. Ahora, en un nuevo estudio, se ha encontrado que ciertos síntomas sensoriales y motores pueden ayudar a predecir quiénes van a sufrir la enfermedad.

Científicos del Centro de Investigación Avanzada del Sueño (vinculado a la Universidad de Montreal) y de la Universidad McGill efectuaron un seguimiento de 89 pacientes que, sin ser sonámbulos, se agitaban en la cama o hablaban en voz alta durante el sueño REM. La incapacidad para suprimir tal actividad nocturna puede ser indicio precoz de una alteración en el cerebro: estudios anteriores han mostrado que hasta un 80por ciento de los pacientes que actúan en sueños acabarán por manifestar alguna forma de neurodegeneración.

A lo largo de diez años, los investigadores de McGill rastrearon en los sujetos posibles síntomas de enfermedades nerviosas, como pérdidas leves de cognición, depresión o dificultades de movimiento. Según el estudio que publicaron en Neurology en febrero pasado, descubrieron una multitud de síntomas (anomalías en la visión de los colores, pérdida de olfato y disfunción motora) que duplicaban la posibilidad de que una persona con trastornos en el sueño REM llegase a sufrir párkinson o demencia por cuerpos de Lewy en el plazo de tres años.

Quienes presentan este cúmulo de síntomas tienen un riesgo del 65 por ciento de padecer la enfermedad en los próximos tres años, por lo que es recomendable su participación en estudios de sintomatología y tratamiento precoz. Existe una acuciante necesidad de tales estudios porque los médicos se encuentran a menudo perplejos ante lo que parece ser una mezcla de alzhéimer, párkinson y esquizofrenia, y un diagnóstico erróneo puede resultar lesivo. Por ejemplo, si el síntoma más preocupante del paciente son las alucinaciones, es posible que se le administre un antipsicótico. Sin embargo, tales fármacos agravan rápidamente la demencia por cuerpos de Lewy. Incluso si se identifica correctamente esta patología, los médicos solo disponen de tratamientos sintomáticos.

Los investigadores de McGill confían en que sus hallazgos llevarán en breve a estudios orientados a determinar cómo progresa la demencia por cuerpos de Lewy con el tiempo. Un conocimiento más pleno de esta enfermedad podría llevar a terapias más eficaces o incluso a medidas preventivas.

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