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El gran papel de los lípidos en el desarrollo del cerebro

La inteligencia humana puede estar ligada a los cambios en el perfil lipídico de la neocorteza.

SCIENCE SOURCE / EVAN OTO

Es posible que debamos nuestras excepcionales facultades intelectuales a los lípidos del cerebro. Un estudio publicado en Neuron en febrero de este año revelaba que la diversidad de moléculas grasas que se encuentran en la neocorteza humana, región cerebral responsable de funciones cognitivas superiores, como el lenguaje, han debido evolucionar con excepcional rapidez tras la escisión de humanos y simios.

Los investigadores analizaron la concentración de 5713 lípidos (moléculas grasas o sus derivados) en muestras de tejido cerebral, renal y muscular tomadas de humanos, chimpancés, macacos y ratones. Los lípidos son responsables de un abanico de funciones críticas de todas las células y constituyen un componente fundamental de la membrana celular. Revisten especial importancia en el cerebro, porque permiten la transmisión de señales eléctricas entre neuronas. Pero hasta el estudio del que hablamos, se ignoraba si los lípidos del cerebro humano diferían de los lípidos de otros mamíferos.

El equipo descubrió que las concentraciones de diversos lípidos hallados en muestras de tejido cerebral humano eran singulares, sobre todo en la neocorteza. Según muchos datos evolutivos, humanos y grandes simios se escindieron de un ancestro común más o menos al mismo tiempo. Dado que estas dos especies han dispuesto de casi el mismo tiempo para acumular cambios en sus perfiles lipídicos, los investigadores esperaban encontrar aproximadamente el mismo número de lípidos específicos en cada especie, explica Kasia Bozek, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig. De hecho, en el cerebelo, una porción primitiva del cerebro que es similar en todos los vertebrados, los cambios lipídicos en humanos y chimpancés eran equiparables. En cambio, la neocorteza humana ha acumulado unas tres veces más cambios lipídicos que la corteza cerebral del chimpancé desde la escisión del antepasado común.

Estos resultados llevan a pensar que, a la par que evolucionaba la cognición humana, los tipos y cantidades de lípidos en áreas cerebrales clave estaban variando y mutando rápidamente y que este desarrollo fue esencial para nuestras capacidades complejas. Los investigadores explican que se tiende a dar a los genes la máxima atención, pero estos solo son parte de la explicación. Por ejemplo, una enzima codificada por un solo gen puede regular la síntesis de muchos lípidos diferentes. «La importancia de este estudio es que vamos a ver más análisis comparativos de concentraciones macromoleculares, como las diferencias en proteínas y lípidos, que revelarán hechos que no podemos observar directamente» a partir del genoma, indica Todd Preuss, neurocientífico de la Universidad Emory especializado en evolución del cerebro humano, quien no participó en el estudio. Saber que los lípidos han desempeñado un papel esencial en la evolución de la inteligencia humana «es la punta de un enorme iceberg», apunta.

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