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El misterio del vestido viral

¿Azul y negro, o blanco y dorado? Docenas de laboratorios han tratado de responder al enigma que originó la imagen de un traje colgada en Internet a principios de año.

En uno de los primeros experimentos con el vestido, Bosco Tjan, de la Universidad del sur de California, y sus colaboradores pidieron a una serie de estudiantes que coordinasen los tonos azules y dorados de la fotografía con un continuo de amarillos y azules, pero sin nombrar los colores. Las percepciones de los probandos incluyeron múltiples puntos del continuo, lo que indica una gran variabilidad en el modo de percibir los colores en la población general. Sin embargo, cuando el equipo solicitó a los mismos probandos que nombraran los colores, obtuvieron dos respuestas principales: azul y negro, o blanco y oro. Este hallazgo apunta a que la llamativa división de opiniones depende de cómo se formula la pregunta. [TUMBLR / SWIKED (vestido); BOSCO TJAN (bandas de color)]

En febrero pasado, la fotografía de un vestido casi colapsa Internet. Todo comenzó cuando una orgullosa candidata a suegra tomó una instantánea del vestido que se proponía lucir en la boda de su hija. Al mostrar la imagen a los futuros esposos, la pareja no se ponía de acuerdo: ella veía el traje de color blanco y oro; él, azul y negro. Una amiga de la novia subió la polémica foto a Tumblr (plataforma de mensajes cortos de Internet), sus seguidores la reenviaron a Twitter y la imagen se convirtió en viral: el vestido obtuvo millones de vistas en las redes sociales. Las opiniones de los usuarios estaban divididas: unos votaban por el blanco y oro; otros, por el azul y negro.

Con el fin de resolver el enigma, los medios de comunicación consultaron a docenas de neurocientíficos y psicólogos. La soberbia de los científicos por aportar explicaciones razonables a la sociedad se transformó en vergüenza cuando nos percatamos de que las aclaraciones para la «guerra de los colores», además de diferir entre unos y otros expertos, resultaban insuficientes. El hecho de que las personas vieran de distinto color una misma prenda desconcertaba a la comunidad científica. La curiosa incoherencia perceptiva llevaba a pensar que el vestido representaba un fenómeno novedoso y desconocido hasta entonces por la ciencia de la percepción.

Aunque algunas de las primeras explicaciones se centraron en posibles diferencias en la estructura interna del ojo (la distribución y la función de los conos y bastones de la retina) o en las propiedades de filtrado de la luz en el humor vítreo de los observadores, la causa debía recaer, sobre todo, en los mecanismos cerebrales para procesar el color. Estos podrían variar de una persona a otra, además de depender de experiencias y convicciones previas.

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