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Los simios también interpretan la realidad en positivo

Nuestra tendencia humana a ver la botella medio llena podría tener fundamento anatómico.

BRAD WILSON

¿Se inclinaría usted por adquirir un costoso tratamiento adelgazante si supiera que fue de ayuda para un 40 por ciento de usuarios, pero ineficaz en el 60 por ciento? La respuesta es fácil. Planteada la elección en forma positiva, es mucho más probable que la aceptemos, incluso aunque sea como jugar a cara y cruz. Nuevas investigaciones indican que nuestros primos evolutivos, los simios, comparten con nosotros estas querencias, lo que lleva a pensar que la respuesta está más arraigada en la biología que en la mera socialización cultural y económica.

Los científicos denominan «sesgo irracional» a la tendencia a la interpretación positiva. Para comprender mejor por qué nuestra psique responde de manera tan elaborada, Christopher Krupenye y Brian Hare, de la Universidad Duke, junto con Alexandra Rosati, de la Universidad Yale, reunieron a 40 de nuestros parientes biológicos vivos más cercanos (23 chimpancés y 17 bonobos) y les propusieron opciones para elegir comida: podían recibir una o dos piezas de fruta, o un número fijo de cacahuetes. En ocasiones se les presentaba a los simios una pieza de fruta cada vez que habían de elegir, pero la mitad de las veces en lugar de una se les daban dos (encuadre positivo). En otros ensayos, se les presentaban dos piezas de fruta, pero en la mitad de las veces solo se les daba una (encuadre negativo). Al final, los animales acababan recibiendo la misma cantidad de fruta, independientemente del planteamiento o encuadre. Se observó, sin embargo, que era más probable que eligieran fruta cuando se les presentaba solo una pieza, pues esta iba seguida a menudo de una «prima», que cuando se les ofrecían dos y sufrían «pérdida», pues solo se les daba una.

Krupenye opina que, puesto que compartimos estos efectos del planteamiento con nuestros parientes no humanos, tales resultados apuntan a que estos sesgos se hallan biológicamente inscritos y han podido implicar ciertos beneficios evolutivos cuando los simios buscaban comida. Ahora bien, una tendencia innata no tiene por qué ser una sentencia obligatoria. Aunque llevemos en la sangre esta tendencia cognitiva, tener consciencia del sesgo puede ayudarnos a no tomar decisiones erróneas. La próxima vez que encontremos un anuncio sugestivo, pruebe a imaginar cuál sería su encuadre negativo y considere si la tentación perdura. Lo más probable es que sepa usar el cerebro para prevalecer sobre la biología.

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