Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2015
Psicología

Meditación para principiantes

Concentrarse, fijar la atención, observar, no juzgar. La práctica de la relajación ­mental requiere constancia, paciencia y un instructor experto.

NEUFFER-DESIGN

En síntesis

La concentración, la consciencia plena y la compasión constituyen las tres formas de meditación más comunes.

Focalizar la atención es la base en las prácticas contemplativas. Concentrarse en la propia respiración facilita el trabajo.

Aunque dejar pasar los propios pensamientos o aprender a ver a otras personas desde la bondad parece una tarea sencilla, presenta su dificultad. Es cuestión de práctica y de una instrucción adecuada.

«Meditar es como observar un árbol. Uno se fija en el tronco; otro, en las hojas, y un tercero en las ramas. Sin embargo, se trata del mismo árbol», explica Reinhard Mundt, de Heidelberg. Utiliza esta imagen para ilustrar lo que sabe por propia y larga experiencia. Este profesor de astronomía combina su ocupación laboral con la enseñanza de diferentes métodos de meditación: concentración, consciencia plena y compasión, una forma de contemplación mental dirigida a la empatía y la bondad. Las técnicas que se emplean en las diferentes modalidades no son del todo separables, sino que se construyen unas sobre otras.

Focalizar la atención constituye la base de cualquier tipo de meditación. Por este motivo, los principiantes suelen comenzar con ejercicios de concentración que calmen la mente. En el siguiente paso, el de la consciencia plena, se fomenta la atención en el momento presente. Para ello, se practica la mera contemplación, sin valorar los pensamientos, sin etiquetarlos, tan solo observándolos. La modalidad de la reducción del estrés basada en la consciencia plena (MBSR, por sus siglas en inglés) se ha mostrado eficaz para el tratamiento del dolor y de la depresión.

En el tercer tipo de meditación mencionado, de inspiración budista, la actitud positiva ocupa un primer plano, cosa que no ocurre en las otras dos. Según Tania Singer, directora del Instituto Max Planck de Neurociencias y Cognición en Leipzig, la meditación empática no solo beneficia a las personas adultas; también contribuye a prevenir el acoso escolar y ayuda a los niños traumatizados a construir un vínculo de confianza con otros individuos.

Para comprender las diferencias entre los tres métodos de meditación, lo mejor es experimentarlos en primera persona con la ayuda de un guía experto.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.