El dilema del aviador

Los pilotos de avión militares aprenden a desconfiar de sus sentidos.

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En síntesis

Las ilusiones y degradación de las percepciones sensoriales (desorientación espacial) constituyen la principal causa de accidentes en la aviación naval.

Otra de las ilusiones frecuentes son los ladeos. En ella se encuentran involucrados el sistema vestibular y el somatosensorial.

Aunque los pilotos disponen de sofisticados dispositivos técnicos, su principal defensa contra las ilusiones consiste, sencillamente, en ser conscientes de que pueden ocurrir.

El mayor Paul Gosden, alias Ganso, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, cruzaba la frontera entre Irak y Kuwait, a los mandos de un helicóptero de apoyo táctico UH-1 Huey, en medio de una noche cerrada. En la segunda guerra del Golfo, su aeronave fue la primera en penetrar en el espacio aéreo iraquí como apoyo táctico para los helicópteros de ataque Cobra, destinados a destruir los puestos de observación de Saftan Hill, cerca de la infame carretera de la muerte. Aquella misión supuso el inicio de la andanada de la Operación Libertad Iraquí; iba a abrir una brecha para la 3.a división de Infantería, cuya misión consistía en asaltar Irak, por tierra, desde Kuwait. Las fuerzas iraquíes, en previsión de la incursión aérea, habían comenzado la voladura e incendio de campos petrolíferos, llenando el aire nocturno de humo y niebla de petróleo crudo, tan densos que cegaban a las fuerzas invasoras.

En la formación de los pilotos militares, el entrenamiento en vuelo nocturno se lleva a cabo de manera tan sistemática y completa que los profesionales son capaces de volar medio dormidos. Sin embargo, volar rodeado de humo y nubes de crudo vaporizado complica la tarea. «Saddam había dinamitado los pozos para llenar el aire de crudo. Yo no alcanzaba a ver el Cobra que me precedía, ni las estrellas ni la Luna. Todo era negro», rememoraba Gosden.

Llevar a cabo una misión virtual con la videoconsola Xbox puede ponernos en situación, como experimentó uno de los autores (Macknik) a modo de «investigación» para el presente artículo. Siga las siguientes instrucciones: vuele a gran altitud sobre territorio enemigo y, a continuación, apague la pantalla del televisor (pero no la Xbox); trate de posar en tierra su helicóptero a ciegas mientras el enemigo le dispara. Y recuerde: para simular al detalle la experiencia de Gosden y de su tripulación, debe comprometerse a morir si su helicóptero virtual se estrella. De lo contrario, solo será un juego.

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