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¿Es un espejo? Fíjese bien

Una galardonada ilusión convierte los marcos vacíos en espejos.

En esta fotografía del mago Matt Pritchard, uno de los marcos contiene un espejo, pero los otros tres están vacíos. ¿Sabría distinguir el reflejo de la realidad?

En la imagen de la página anterior hay un espejo de verdad y tres marcos vacíos. ¿Es capaz de distinguirlos? El rompecabezas visual que presentamos es obra de Matt Pritchard, mago del Reino Unido y ganador del segundo premio del Concurso de la Mejor Ilusión del Año en la edición de 2020. Este enigma pone de relieve nuestras limitaciones perceptuales con relación a los espejos. A pesar de que nuestra experiencia cotidiana con las superficies reflectantes parece ilimitada, la mayoría de nosotros comprende estos ordinarios espejos mucho menos de lo que pensamos [véase «Espejito mágico», por Stephen L. Macknik y Susana Martinez-Conde; Mente y Cerebro, n.o 87, 2017].

El descubrimiento de Pritchard fue fortuito. Estaba moviendo el marco de un espejo roto cuando miró a través del rectángulo vacío y, por error, pensó que se trataba de un reflejo. «Fue un momento de distorsión de la realidad de lo más agradable», recuerda. Al día siguiente, se dispuso a reproducir este efecto con ayuda del mismo marco vacío, dos latas de refresco idénticas y unos recortes de papel de colores. «Las ilusiones con las latas me llevaron a jugar con otras ilusiones relacionadas con los espejos y a explorar varias maneras de engañar al cerebro.»

El principio de simplicidad

La sorprendente experiencia de Pritchard podría ser más habitual de lo que uno imagina. En 2016, mientras remodelaban su cocina, el psicólogo F. Richard Ferraro y su mujer, Jacqueline Lee Foster Ferraro, colocaron casualmente dos lámparas idénticas en sendos lados de una ventana que unía su salón con la cocina. A pesar de que la pareja sabía que tenía dos lámparas, ninguno de ellos podía dejar de ver una única lámpara y su reflejo (derecha). En un artículo posterior, publicado en la revista Perception, plantearon que su error perceptual podía explicarse por el llamado principio de simplicidad.

Según el principio de simplicidad, nuestro cerebro se inclina hacia las explicaciones más sencillas acerca de los objetos que se hallan en nuestro entorno visual. «En nuestro día a día, es poco habitual que encontremos una simetría así, a menos que haya un diseño intencional detrás de ella o que se encuentre un espejo entre ambas escenas», explica Pritchard. Dicho de otra manera, la mayoría de las veces estaremos en lo cierto y no nos equivocaremos si deducimos que una disposición simétrica indica un objeto individual y su reflejo, en lugar de dos objetos inconexos en sendos lados del marco.

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