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«Los genes no determinan nuestro destino»

La experta en trastornos de ansiedad Angelika Erhardt confía en que algún día los pacientes puedan recibir un tratamiento individualizado gracias a la epigenética.

Angelika Erhardt estudió medicina en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich. En la actualidad imparte clases sobre la investigación de los trastornos de ansiedad en la Universidad de Wurzburgo y dirige el equipo de trabajo sobre neurobiología de la ansiedad en el Instituto Max-Planck de Psiquiatría en Múnich. [INSTITUTO MAX-PLANCK DE PSIQUIATRÍA]

Profesora Erhardt, los investigadores informan sobre cambios epigenéticos tras padecer un trauma. ¿Qué utilidad práctica aportan estos conocimientos? 

Aún muy poca. Por el momento, nos encontramos en una fase muy inicial en este campo. Con todo, los hallazgos obtenidos hasta la fecha sugieren que la actividad de los genes que intervienen en la disponibilidad de neurotransmisores puede cambiar a través de la experiencia. Pero todavía no está claro cuál es su alcance funcional, por ejemplo, respecto a la cantidad disponible de determinados neurotransmisores y cómo ello influye en la experiencia subjetiva de la persona. El número de sujetos investigados hasta la fecha resulta insuficiente para poder realizar estas afirmaciones.

Entonces, ¿por qué no se investiga a más pacientes? 

Eso se intenta. Sin embargo, uno de los problemas estriba en que la clasificación de una persona en un grupo de pacientes se establece solo a partir de los diagnósticos clínicos. Los síntomas observables, como la apatía o las crisis de angustia, resultan determinantes. Pero lo que ocurre en el cerebro de cada paciente puede diferir de manera considerable. Si investigo a personas que han recibido el diagnostico de depresión, puedo encontrarme sobre la mesa con numerosos casos en los que, probablemente, el problema tenga un origen muy distinto. Es decir, en los datos observados hay mucho «ruido».

Parece paradójico: ¿hasta que no se tengan marcadores biológicos claros será complicado identificar ­alguno de ellos? 

Sí, en cierto modo es así. Si se consiguieran agrupar con más precisión diversas etiologías, esto es, los caminos por los cuales se desarrolla un trastorno, también se trazarían con mayor claridad los rasgos biológicos. Por ello, adoptamos un enfoque en el cual los pacientes no son clasificados con un diagnóstico rígido, sino que tratamos las diversas dimensiones de una enfermedad. Además de los estados emocionales, es decir, el tipo y la expresión de los sentimientos positivos y negativos, se tienen en cuenta, sobre todo, las particularidades cognitivas, sociales y de regulación personal. De este modo elaboramos una especie de perfil individual que relacionamos con las características bio­lógicas.

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