Psiquiatría ­asistida por ordenador

Mediante la combinación de escáneres cerebrales, modelos matemáticos­ e Inteligencia artificial, los investigadores buscan identificar las enfermedades mentales con mayor precisión y ofrecer tratamientos personalizados. Así se dibuja la psiquiatría del futuro.

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En síntesis

Uno de los problemas fundamentales de la psiquiatría radica en que los diagnósticos orientados puramente a partir de los síntomas son amplios cajones de sastre para distintas enfermedades mentales. Ello dificulta una terapia específica e individualizada.

Mediante técnicas de neuroimagen, los profesionales de la neuromedicina buscan desarrollar mejores modelos predictivos para las enfermedades mentales. Los programas de inteligencia artificial podrían ayudar en la elección de un tratamiento personalizado.

Con todo, el reconocimiento automático de patrones a partir de datos cerebrales y otros parámetros neurobiológicos no puede reemplazar los conocimientos médicos ni el importante papel que desempeña la relación entre el médico y el paciente.

Año 2035 en una clínica psiquiátrica. Hace unas semanas que la paciente se muestra completamente apática, duerme mal y a menudo se siente cansada o angustiada. Esos síntomas habrían sido suficientes, unos años antes, para determinar el diagnóstico de la mujer. Presumiblemente, se le habrían prescrito fármacos antidepresivos. Sin embargo, este psiquiatra de un futuro no tan lejano se mantiene al día sobre los últimos avances en neurociencia. Sin dudarlo, indica que se efectúe un escáner cerebral a la paciente.

Un programa informático analiza los resultados obtenidos a partir de la exploración mediante técnicas de neuroimagen. Si bien nuestro psiquiatra también partía de una depresión como diagnóstico, los datos apuntan a un trastorno bipolar, enfermedad mental que suele iniciarse con un estado de ánimo depresivo. La mujer recibe un tratamiento personalizado basado en la experiencia clínica del médico y la información del software.

¿Funcionará la psiquiatría del mañana de esta suerte? Hasta ahora, trastornos mentales como la depresión o la esquizofrenia se diagnostican a partir de entrevistas y cuestionarios. La búsqueda durante años de biomarcadores todavía no ha dado los frutos esperados. Pero un nuevo enfoque podría cambiar este escenario: los investigadores esperan obtener diagnósticos más precisos y ofrecer tratamientos personalizados a partir del análisis asistido por ordenador de los datos de neuroimagen. Para ello, por un lado, investigan cómo realizar un pronóstico óptimo de la evolución de un paciente utilizando inteligencia artificial (IA). Por otro, los modelos matemáticos podrán ayudar a explicar cómo determinados procesos psicológicos influyen en la actividad cerebral y, con ello, en la experiencia y la conducta de los afectados.

No obstante, los obstáculos que deben superar los «neuromédicos» para conseguirlo son elevados. El problema de base estriba en que un mismo síntoma puede deberse a desencadenantes muy diversos. Un fenómeno que también sucede en otras áreas de la medicina. Por ejemplo, los calambres abdominales pueden ser indicativos de infección gastrointestinal, dolor menstrual o intolerancia alimentaria. En el ámbito psiquiátrico, aunque es probable que los síntomas relevantes tengan causas biológicas, se carece de herramientas apropiadas para determinarlas. Por ese motivo, se clasifica bajo la etiqueta de «depresión» a muchas personas que, posiblemente, sufren mecanismos patológicos distintos.

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