Toca madera

Cómo emplear la naturaleza para que lo imposible se vuelva tangible.

El artista Michael Cheshire creó, en 2020, la obra Cubic nonsense, una escultura plana pero que parece ­tridimensional, a partir de diferentes maderas naturales de Australia: entre ellas, madera de flindersia (Flindersia schottiana), nogal de Queensland (Endiandra palmerstonii), rubor de dama (Sloanea australis), araucaria de Australia (Araucaria cunninghamii), eucalipto (Eucalyptus marginata) y palo de rosa de Papúa Nueva Guinea (Pterocarpus indicus).[Cortesía de Michael Cheshire]

En 1954, el premio nóbel sir Roger Penrose, por entonces un joven matemático, visitó una exposición sobre el artista holandés M. C. Escher. Impresionado por la obra, ideó la figura imposible conocida como triángulo de Penrose (figura que redescubrió de manera independiente a su primer creador, Oscar Reutersvärd) y envió su boceto al artista. Escher insertó el diseño de Penrose en la litografía Cascada, desdibujando todavía más los límites entre las matemáticas y el arte.

Siguiendo los pasos de Escher, el artista australiano Michael Cheshire se dedica a convertir la geometría en el arte de lo imposible con ayuda de uno de los materiales más primitivos y sólidos: la madera.

Todo comenzó en la década de 1970 con un rotulador estilográfico de alta precisión, según explica Cheshire desde su taller en Brisbane. Más tarde, en los años noventa, ganó «entendimiento e inspiración» a partir de un libro sobre figuras imposibles. Ese descubrimiento, junto con el advenimiento de programas de dibujo por orde­nador, le permitió desarrollar su estilo artístico per­sonal. «Fabriqué una mesa con pequeños trozos de revestimiento y me obsesioné», recuerda.

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