Bruxismo: la conexión entre la mandíbula y el cerebro

Numerosas personas rechinan los dientes de manera involuntaria. ¿Por qué motivo? ¿Cómo se las puede ayudar? ¿Es posible aprovechar la fuerza de la mandíbula para aumentar el rendimiento de otra parte del cuerpo? Todavía se desconocen algunas de las respuestas

MILORAD KRAVIC/ GETTY/ ISTOCK

En síntesis

Se estima que un 13 por ciento de los adultos presentan bruxismo nocturno. Es decir, rechinan, aprietan o crujen los dientes de manera involuntaria mientras duermen.

La causa se relaciona con el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño. Las férulas de descarga elaboradas a medida evitan que la dentadura de los afectados se deteriore.

Se han creado férulas dentales para incrementar el rendimiento de los deportistas. Al parecer, al morderlas, se favorece la estimulación de los músculos de otras partes del cuerpo.

Recibo la noticia con sorpresa en la consulta de la dentista. «Unsted rechina mucho los dientes», me explica. ¿Que rechino los dientes? No puedo creérmelo. ¿Cómo es posible que yo misma desconozca lo que hago con mi dentadura? La respuesta de la odontóloga resulta sencilla a la par que reveladora: porque lo hago mientras duermo, como muchas otras personas. Según un estudio de revisión, alrededor de un 13 por ciento de los adultos aprietan o rechinan las estructuras dentales por la noche. Hasta un 31 por ciento lo efectúa incluso durante el día, a pesar de que no esté comiendo nada.

A partir de las señales de desgaste de mis dientes, la dentista reconstruye el modo en que muevo las mandíbulas por la noche. El movimiento que me muestra me resulta bastante familiar. Para que no siga desgastando los dientes, me prescribe una férula de descarga. A partir de ahora, tendré que dormir con un plástico en la boca. No me hace mucha gracia. Con el fin de animarme, la dentista me cuenta que algunas personas incluso llevan férulas dentales de manera voluntaria para aumentar su rendimiento físico. Como deportista aficionada, aguzo el oído. ¿Cómo funciona ese método? ¿Existe alguna conexión entre la dentadura, el cerebro y la musculatura? ¿La fuerza de la mandíbula puede tener, al fin y al cabo, un uso positivo? Después de todo, la fuerza mandibular cuando se rechina los dientes puede ser diez veces mayor que la presión en la masticación habitual.

Según constato en mis primeras averiguaciones, el asunto es más complejo de lo que parece. Hay que distinguir, al menos, tres tipos de férulas dentales. El modelo que me prescribe la dentista (transparente, relativamente blanco y flexible), no me ayudará a aumentar mi rendimiento físico, aunque lo llevara para practicar deporte. Tampoco va a impedir que apriete los dientes. Entonces, ¿para qué sirve? «La clásica férula de descarga, básicamente, protege contra el desgaste», explica Rainer Hahn, director de una clínica dental en Turingia. Se trata de una especie de funda blanda, elaborada a partir del molde de la dentadura del paciente, que recubre y se ajusta a los dientes para protegerlos de la actividad mandibular nocturna.

El hábito involuntario de rechinar la dentadura recibe el nombre de bruxismo. Pero no solo comprende el roce de los dientes entre sí (hacia los lados y de delante hacia atrás), el rechinar clásico, sino también el apretar de manera convulsiva las mandíbulas, así como el crujir de las piezas dentales.

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