Dormir bien para cuidar el corazón

Las enfermedades cardiovasculares, la primera causa de muerte en el mundo, tienen en la falta de sueño uno de sus principales desencadenantes

MARTINWIMMER/ GETTY IMAGES/ ISTOCK

En síntesis

La calidad y cantidad del sueño son fundamentales para la salud: facilitan procesos cognitivos (como la memoria) y participan en la regulación de los sistemas inmunitario y cardiovascular, entre otros.

Por ello, dormir poco o sufrir un trastorno del sueño aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre ellas, diabetes, hipertensión y obesidad.

Si los problemas de descanso nocturno no reciben la atención y el tratamiento oportunos, las alteraciones en la salud pueden desembocar en enfermedades cardiovasculares que, en algunos casos, resultan mortales.

¿Alguna vez ha decidido no dormir porque tiene asuntos más importantes que hacer? ¿Suele quitarle horas al descanso nocturno para aprovechar más el tiempo? ¿Considera que sentirse cansado a lo largo del día es normal? Es probable que le parezcan cuestiones triviales, pero si supiera que no descansar lo suficiente le resta horas de vida a su corazón, ¿se daría la tarea de mejorar su sueño?

Los humanos estamos «diseñados» para mantenernos activos de día y descansar de noche. El llamado ritmo circadiano se encarga de ello: este reloj molecular coordina el comportamiento del organismo en respuesta al ciclo de luz y oscuridad y envía señales al cuerpo para adaptar las funciones de los órganos periféricos, entre estos, el corazón. A pesar de ser un gran regulador, ligeras variaciones (por ejemplo, en el estilo de vida, ambientales, anímicas o en la salud) pueden fácilmente alterar el ritmo circadiano.

Por su parte, el sueño constituye una actividad fisiológica indispensable para restaurar el bienestar general del organismo. Su cantidad y calidad resultan fundamentales para la salud: influyen en los procesos cognitivos (la consolidación de la memoria y la concentración, por ejemplo) y psíquicos (como el estado de ánimo). También participa en la regulación de los sistemas inmunitario, endocrino, metabólico y cardiovascular. Pero, en la actualidad, el uso excesivo de luz artificial y pantallas, la falta de hábitos de sueño saludables, los horarios laborales y el consumo de bebidas estimulantes, entre otros factores, están perjudicando nuestro descanso nocturno.

Para considerar que dormimos bien, debemos cumplir varios requisitos: dormir el tiempo suficiente (de 7 a 8 horas por noche, en caso de los adultos) y descansar sin interrupciones durante toda la noche para, a la mañana siguiente, tener la sensación de descanso, un adecuado rendimiento y no presentar síntomas (como somnolencia o irritabilidad) durante el día. Con todo, dormir bien resulta más complicado de lo que parece.

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