El peso al nacer influye en los trastornos psicológicos

El bajo peso en los neonatos aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud mental
durante la infancia y la adolescencia.

CRAIG ADDERLEY/PEXELS

Una nueva investigación de la Universidad de Medicina y Ciencias de la Salud del Real Colegio de Cirujanos de Irlanda ha revelado que los bebés con mayor peso al nacer tienden a tener menos problemas de salud mental y de comportamiento en la infancia y la adolescencia.

El trabajo, publicado en European Child & Adolescent Psychiatry, examinó el peso al nacer y la salud mental posterior de miles de niños en Irlanda. A diferencia de otras investigaciones que analizan el peso en el nacimiento, se emplearon datos que seguían a los mismos infantes de manera reiterada a lo largo de su infancia y adolescencia mediante el estudio Growing Up in Ireland, un análisis en curso sobre los niños nacidos entre 1997 y 1998.

Los resultados mostraron que cada kilo por debajo del peso medio en el nacimiento (3,5 kg) se asociaba a un mayor número de problemas de salud mental durante la infancia y la adolescencia. Los investigadores también hallaron que estos problemas relacionados con el peso al nacer tienden a persistir durante toda la infancia, desde los 9 hasta los 17 años de edad.

El tipo de problemas más fuertemente vinculados con el peso en el nacimiento fueron la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad, conductas, por lo general, asociadas con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Cada kilogramo menos del peso medio al nacer se relacionó con un aumento del 2 por ciento en el riesgo de padecer comportamientos similares al TDAH, aunque estos se hallaban dentro del rango normal. Es decir, incluso entre los niños con un peso muy bajo al nacer (1,5 kg), la media de síntomas de TDAH probablemente no alcanzaría el umbral para un diagnóstico de este trastorno del neurodesarrollo.

El bajo peso en el nacimiento también se relacionó con problemas emocionales y sociales, sobre todo al final de la adolescencia. Estas alteraciones resultaron ser más graves y estar más cerca de los umbrales para el diagnóstico de depresión o ansiedad, por ejemplo.

Si bien se sabe desde años que el bajo peso al nacer y el nacimiento prematuro son factores relacionados con un mayor riesgo de enfermedades mentales en los niños, la principal novedad que este estudio introduce es que incluso las pequeñas desviaciones del peso típico tras el nacimiento también podrían ser relevantes.

Según explica Niamh Dooley, estudiante de doctorado y autora principal de la investigación, en un comunicado de prensa: «La relación entre el peso al nacer y la salud mental del niño persiste incluso después de controlar factores como el sexo, las condiciones socioeconómicas y los antecedentes de enfermedad mental de los padres. Y aunque el efecto sobre la salud mental posterior es pequeño, el bajo peso al nacer podría interactuar con otros factores de riesgo como la genética y el estrés infantil».
Esta investigación muestra la importancia de una buena atención perinatal y sugiere que mejorar la salud general de las mujeres durante el embarazo para garantizar un peso óptimo al nacer puede ayudar a reducir el riesgo de que la descendencia desarrolle problemas de salud mental.

Este artículo apareció publicado en línea en la sección de Actualidad Científica el 6 de octubre de 2022.

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