Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2014
Psicología infantil

Lloros continuos en la cuna

Cuando un bebé llora durante horas y parece que no exista manera de calmarle, muchos padres se sienten al borde de un ataque de nervios. Diversos países europeos disponen de ambulatorios para tratar a los niños llorones.

MATHIAS VOIGT

En síntesis

Los expertos hablan de llanto excesivo cuando un bebé llora o grita sin motivo aparente durante tres semanas, tres días por semana durante tres horas como mínimo.

Para aprender a calmarse solos, los niños necesitan la ayuda de las personas de referencia.

Uno de los métodos consiste en fomentar que los padres interpreten las necesidades del lactante. Es importante establecer rutinas de sueño y estructurar el transcurso del día del bebé.

Aylin Görkan, de 24 años, está desesperada. Su hijo Cem, de dos meses, llora sin cesar desde hace horas y no sabe por qué. Le ha dado el pecho y le ha cambiado el pañal. Lo toma en brazos y lo pasea por la habitación. No sirve de nada. Mece al bebé en la cuna, le canta. Las horas pasan. Cem no para de chillar.

La joven experimenta sentimientos contradictorios: cuando el niño se calma, se siente aliviada. La simple sonrisa de su bebé la reconforta y la hace sentir en el séptimo cielo. Cuando Cem presta atención, reacciona de manera positiva a las caricias y a la voz de su madre, el vínculo entre ambos se fortalece. Sin embargo, la vida de Aylin se torna un infierno cuando el niño se pone rígido, aparta la cabeza y empieza a chillar. Una sensación de impotencia y miedo a fracasar en su rol de madre la invaden.

El nerviosismo de Aylin aumenta cada minuto que pasa y ve que la cara del niño enrojece. ¿Qué le ocurre? ¿Tiene hambre? ¿Le duele algo? ¿Es culpa suya que el bebé llore? ¿Por qué no puede calmarlo? La joven madre apenas soporta el continuo llanto. A punto de perder el control, decide buscar ayuda. Pide cita en la consulta del Ambulatorio del Llanto en Fráncfort del Meno.

En diversos países europeos, entre ellos Austria, Suiza y Alemania, los padres de lactantes llorones disponen de centros a los que acudir para calmar el llanto de sus hijos. En ellos se les enseña cómo lograr esa, a priori, difícil meta. La institución del Centro Social y Pediátrico de Fráncfort del Meno, en colaboración con el Hospital Infantil Clementine, se fundó en 2007. Al lugar acuden padres cuyo hijo presenta dificultades excesivas para controlar sus emociones y comportamientos (síntomas de un trastorno en la regulación temprana). Entre estos problemas se encuentran el llanto en exceso, la fuerte dependencia, una conducta desafiante, las alteraciones del sueño y los problemas de alimentación. Según las estadísticas, uno de cada cinco niños muestra alguno de estos problemas, los cuales conducen a los padres al límite de su paciencia.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.