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1 de Enero de 2018
Trastornos de la conducta alimentaria

Comprobación excesiva de los alimentos

Describen la obsesión exagerada por la comida como un nuevo trastorno alimentario

ISTOCK / KATIKO-DP

Pesticidas en el pimiento, antibióticos en el filete, grasas trans en el cruasán. Cuando se ahonda en la composición de los alimentos, con frecuencia surge la pregunta de si todavía queda algo que llevarse a la boca que no comporte peligro. Para algunas personas, la obsesión por la comida sana puede ser tan grande que ciertos investigadores ya hablan de un nuevo trastorno alimentario: la ortorexia nerviosa (del griego orthós, «correcto», y órexis, «apetito»). Los afectados se preocupan en exceso por la alimentación «correcta» o «incorrecta», con lo que la enfermedad repercute de manera notable en su vida diaria. En los casos extremos, pueden rechazar numerosos alimentos y, por ello, presentar incluso síntomas de déficit.

Hasta el momento, existen pocos estudios que informen sobre el alcance de este fenómeno entre la población. Uno de ellos es el que llevó a cabo un equipo dirigido por Eric Storch y Olivia Hayes, de la Universidad de Florida del Sur en Tampa, y que contó con la participación de más de 400 estudiantes estadounidenses. Hallaron que un tercio de los encuestados mostraba signos de ortorexia, sin que prevaleciera más en un sexo que en otro. Estas personas podían experimentar una sensación de control cuando se alimentaban de acuerdo con sus propósitos; en cambio, sentían culpabilidad, incluso menosprecio hacia sí mismos, si se desviaban de su «estricto menú». También informaban de que el hecho de alimentarse mejor que los demás reforzaba su seguridad en sí mismos.

Según los investigadores, la mayoría de estos casos no pueden clasificarse dentro de la enfermedad. Para ello, los sujetos deberían presentar una disfunción grave a causa de su estricta limitación autoimpuesta; por ejemplo, un aislamiento social progresivo. Este problema es uno de los que se relacionan con la ortorexia, según se desprende de la investigación. El deterioro de la vida cotidiana de los encuestados resultaba mayor cuanto más notables eran los síntomas.

Los manuales diagnósticos oficiales todavía no recogen esta patología. Y los psicólogos aún discuten si se trata de una entidad patológica per se o si quizá forma parte de un trastorno compulsivo. En el estudio de Storch y Hayes, la ortorexia se acompañaba de un notable perfeccionismo y de síntomas de trastorno obsesivo compulsivo. Los autores subrayan la necesidad de efectuar más estudios, con grupos de probandos más amplios y heterogéneos. Por otra parte, los cuestionarios para medir el trastorno, hoy por hoy, están verdes. Falta avanzar en esta dirección.

Fuente: Journal of Cognitive Psychotherapy, vol. 31, págs. 124-135, 2017

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