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1 de Mayo de 2019
Percepción

Disculpe, ¿nos conocemos?

Aunque solemos pensar lo contrario, recordamos peor las caras que los nombres.

Getty Images / asiseeit / iStock

«Perdone, no me acuerdo de su nombre.» No es extraño que admitamos este olvido cuando, poco después del apretón de manos, ya no recordamos el nombre de la persona. ¿Nos falla la memoria selectiva para los nombres? Es posible, pero se nos dan peor las caras.

El psicólogo Mike Burton y su equipo de la Universidad de York mostraron a cerca de 70 estudiantes caras y nombres de 20 mujeres y hombres. En otra prueba de memoria, los sujetos vieron fotografías de las mismas personas retratadas de otra manera. También vieron los respectivos nombres ­escritos con una letra de distinto tipo y tamaño. La mitad de los rostros y los nombres que, en teoría, los participantes ya conocían aparecieron de nuevo en la pantalla, pero mezclados con caras y nombres que no habían visto todavía. ¿Cuántos de ellos iban a ser capaces de reconocer?

Los científicos registraron más aciertos en relación con los nombres que con los rostros. En concreto, los participantes recordaron entre un 83 y un 86 por ciento de los nombres (con distinto tipo de letra), pero solo identificaron de un 64 a un 67 por ciento de las caras (en imágenes diferentes). Con la misma foto y tipo de letra, la diferencia en los resultados era menor, aunque también se mostraron más diestros para recordar los nombres que las caras. Ahora bien, el hallazgo funcionaba solo con sujetos anónimos, pues los probandos reconocían sin problema el nombre y el rostro de los personajes populares.

¿Por qué mucha gente considera que se le da mal recordar los nombres? Los autores sospechan que la mayoría de las personas no perciben su dificultad para reconocer caras en el día a día. Si por la calle nos cruzamos, de manera fugaz, con alguien conocido pero que en ese momento no reconocemos, no solemos ser conscientes de ello. En cambio, si lo que no recordamos es su nombre, sí nos damos cuenta de ello.

Fuente: The Quarterly Journal of Experimental ­Psychology, 10.1177/1747021818813081, 2018

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