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1 de Mayo de 2019
Personalidad

¿Fan o fanático?

Las personas apasionadas manifiestan un marcado sentido de responsabilidad, autodisciplina y prudencia.

La frontera entre la pasión (por coleccionar) y la obsesión es a menudo difusa. Los investigadores han estudiado qué rasgos distinguen a un fan de un fanático. [Getty Images/pidjoe/iStock]

Coleccionar discos, cultivar cactus o practicar deportes extremos. Toda pasión puede convertirse en una obsesión si el impulso de realizarla domina nuestra vida. Un grupo de la Universidad de Quebec, dirigido por Julien Dalpé, ha estudiado cómo puede influir la personalidad en ello. Para su estudio preguntaron, a través de una encuesta en línea, a unos 300 adultos de entre 19 y 70 años por su afición preferida: una actividad que les gustara, que consideraran importante para ellos y a la que dedicaran mucho tiempo. ¿Era compatible con otros aspectos de su vida? ¿Les resultaba difícil controlar las ganas de llevar a cabo esa actividad? Mediante otro cuestionario, los científicos recopilaron datos sobre las distintas facetas de la personalidad de los participantes.

Entre las personas apasionadas destacaba una diligencia elevada, es decir, un marcado sentido de responsabilidad, autodisciplina, prudencia y gusto por el orden. Solo el quinto aspecto de la diligencia, el afán por el rendimiento, no dependía de la pasión por algo. La diligencia implicaba solo pasión, no obsesión. Llegaron a la misma conclusión con respecto al grado de apertura a nuevas experiencias, el cual no interfería con tener imaginación ni sentido estético. Como rasgo típico de las personas con obsesiones, los experimentadores hallaron la inestabilidad emocional. Por otra parte, en ambos perfiles, fanes y fanáticos, se observó una ligera tendencia a la extraversión.

Por tanto, los caracteres obsesivos no son solo el lado negativo de las personas con pasiones moderadas. Una excepción es la afabilidad: cuanto más afable es una persona, más cultiva una pasión «sana»; y cuanto más difícil es, más tiende a las obsesiones. «Determinados rasgos de la personalidad favorecen que desarrollemos uno tipo u otro de pasión», sugieren los investigadores. Estudios anteriores han demostrado que la educación influye en ello: los niños tienen más facilidad para desarrollar una pasión cuanto más autonomía les otorgan sus padres.

Fuente: Personality and Individual Differences, vol. 138, págs. 280-285, 2019

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