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1 de Mayo de 2019
Ilusiones

La ciencia de los sonidos apacibles

Los científicos han empezado a estudiar los mecanismos ­neuronales de la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, o RSMA, un fenómeno que ya lleva unos años en Youtube.

Gettyimages / TBA / iStock

Una mujer joven se encuentra frente a la cámara. Es difícil adivinar su edad exacta, porque solo se puede ver el tercio inferior de su cara, la camisa a rayas moradas y negras que viste y sus manos. Sostiene una cartera de piel marrón y la frota, lenta y metódicamente, produciendo leves chasquidos. Después de un minuto o dos, deja de friccionar la billetera y la sacude, cerrada, delante de la cámara. La cabeza deslizante de la cremallera de la cartera tiembla contra las hileras de dientes de unión con un sonido metálico, y la mujer susurra suavemente al espectador: «Apuesto a que no te esperabas ese sonido, ¿a que no?, pensaste que solo iba a estar frotando esta pequeña cartera y, de repente, te enfrento a otro sonido». Más tarde, frota y da golpecitos repetidamente a un mando a distancia. Después, repiquetea las uñas de sus dos manos entre sí repetidas veces. La estrafalaria secuencia de eventos persigue un objetivo concreto: provocar que la cabeza y el cuello de los espectadores se «estremezcan». En otras palabras, que tengan una experiencia RSMA.

¿De qué se trata?

Las siglas RSMA corresponden a la expresión «Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma», una sensación que quien la siente la describe, por lo general, como una especie de hormigueo electrostático que viaja desde el cuero cabelludo hasta la parte posterior del cuello (en ocasiones, se extiende incluso a otras áreas del cuerpo) en respuesta a ciertos sonidos e imágenes, o «desencadenantes». Aunque el término RSMA lo acuñó Jennifer Allen, creadora del primer grupo de RSMA en Facebook en 2010, existen anécdotas que indican que la RSMA viene de muy atrás. Así, se puede encontrar incluso una descripción de este fenómeno en un pasaje en el libro La señora Dalloway, de Virgina Woolf.

Otros términos que comúnmente se emplean para referirse a la RSMA son «hormigueo en la cabeza», «hormigueo cerebral» y «orgasmo cerebral». La experiencia se describe como placentera, sin ser sexual, y se acompaña de sensaciones de relajación y bienestar.

«Mi forma favorita de describirla», explica una «RSMAtista» en un popular vídeo de Youtube, «es cuando tienes esa horrible y negativa sensación de uñas arañando una pizarra, pues el RSMA es justo lo opuesto. Es una encantadora reacción física a un sonido o una acción, como pasar páginas, la visita a la consulta del médico o dentista, los suaves crujidos del papel, los sonidos al comer, la lluvia de fondo o el agua corriendo».

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