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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2006Nº 16

Medicina regenerativa

Regeneración de la médula seccionada

Durante mucho tiempo, la parálisis por sección medular se consideraba un golpe inmutable del destino. Ahora, no sólo se conoce mejor qué impide la reparación de los nervios seccionados, sino que se abre, además, la esperanza de posibles tratamientos.
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La gran meta se acercaba. Quedaban sólo cuatro semanas para los Juegos Olímpicos de Atenas. Ronny Ziesmer, el mejor gimnasta alemán del año 2003, se había calificado desde hacía tiempo. Ahora sólo le faltaba perfeccionar los ejercicios más difíciles, por ejemplo, el doble salto Tsukahara. Este resultó fatal para el extraordinario deportista de 25años. El día 12 de julio de 2004, Ziesmer saltó aterrizando desgraciadamente sobre la cabeza y rompiéndose la quinta y la sexta vértebras cervicales. En una operación urgente, los médicos pudieron estabilizar la columna vertebral y salvar, con ello, su vida; sin embargo, el diagnóstico resultó terrible: la lesión había dañado de tal forma la médula espinal, que el gimnasta se encontraba paralizado del cuello hacia abajo.
El destino de Ziesmer lo sufren miles de personas cada año, la mayoría por accidentes. Esto explica también el mayor porcentaje de lesiones medulares entre varones jóvenes. El salto de cabeza en aguas someras, los accidentes de coche o, como sucedió con el actor Christopher Reeve, que falleció el 10 de octubre de 2004, las caídas del caballo, motivados a menudo por despistes instantáneos, una predisposición exagerada al riesgo o la irreflexión juvenil, modifican para siempre la vida del afectado. A partir de ese momento, se encuentran condenados a la silla de ruedas sin siquiera mover los brazos, según donde se localice la lesión, o, peor aún, sin autonomía para respirar.

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