Aprovechar la plasticidad cerebral tras un ictus

Las cuatro primeras semanas resultan esenciales para la rehabilitación física tras un infarto cerebral. 

Después de un ictus, los pacientes deben comenzar a ejercitar de nuevo sus habilidades motoras cuanto antes. [Getty Images / KatarzynaBialasiewicz / iStock]

Se sabe, a través de la práctica clínica, que la psicoterapia más efectiva para los pacientes que han padecido un ictus es aquella que se inicia con prontitud. Si se espera demasiado tiempo, disminuyen las oportunidades de restaurar las habilidades motoras afectadas. Probablemente, ello se deba a un aumento temporal de la plasticidad del cerebro después de una disminución del flujo sanguíneo a causa del accidente cerebrovascular. Sin embargo, esto solo se ha podido demostrar en animales.

Con el fin de comprobar tal fenómeno en humanos, un grupo dirigido por el neurofisiólogo John C. Rothwell, del Colegio Universitario de Londres, sometió a 60 pacientes a pruebas periódicas de neuroplasticidad de la corteza motora durante doce meses después de sufrir el ictus. Emplearon estimulación transcraneal de corriente continua, método que ayuda a estimular la corteza cerebral a través del cráneo.

Los autores hallaron que la plasticidad de la corteza motora era más elevada a las dos semanas del ictus, pero luego disminuía lentamente de nuevo. Sin embargo, esto solo se produjo en el hemisferio que no había sufrido lesiones. Ello sería esencial para compensar los déficits del hemisferio dañado, apuntan los científicos.

Por tanto, los ejercicios de rehabilitación deberían realizarse a diario durante las primeras cuatro semanas tras el ictus. En un próximo paso, los autores prevén investigar la posibilidad de extender esta ventana de tiempo, o incluso, volver a abrirla a posteriori.

Fuente: Neurorehabilitation and Neural Repair, 10.1177/1545968321992330, 2021

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