El sulfuro de hidrógeno puede ayudar contra el alzhéimer

Según se ha comprobado en ratones, puede aliviar algunos síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

El sulfuro de hidrógeno (H2S) es un gas venenoso y maloliente, de ahí que no resulte extraña su mala fama. Sin embargo, también tiene un lado más agradable: nuestro organismo lo produce en pequeñas cantidades para, entre otras funciones, asumir la de neurotransmisor. Pero a lo largo de la vida, el nivel de H2S en el cerebro desciende, sobre todo en las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer.

Bindu Paul, de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, y su equipo han demostrado mediante experimentos con animales que la administración de sulfuro de hidrógeno puede aliviar de manera notable algunos síntomas de dicha demencia. Para ello, inyectaron a un grupo de ratones transgénicos con síntomas de alzhéimer una sustancia portadora sulfurosa que liberaba gradualmente el gas. A continuación, evaluaron sus capacidades cognitivas y motoras a lo largo de doce semanas. Según comprobaron, la memoria y las habilidades motoras de estos múridos habían mejorado en un 50 por ciento en comparación con los ratones con síntomas de alzhéimer que no habían recibido ninguna inyección.

Con la ayuda de análisis bioquímicos más exhaustivos, los científicos descubrieron el mecanismo subyacente: sin la influencia del sulfuro de hidrógeno, la encima GSK-3B aumentaba su interacción con una determinada proteína, la tau. Debido a la mayor interacción con la GSK-3B, la proteína tau se acumula y forma parte de los depósitos en el cerebro típicos de la enfermedad de Alzheimer. Al parecer, el gas pestilente impide este proceso.

Los autores prevén llevar a cabo más investigaciones con la esperanza de que sus resultados puedan abrir una nueva puerta terapéutica para combatir la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: PNAS, 10.1073/pnas.2017225118, 2021

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