«La dopamina tiene poco que ver con la felicidad»

Renunciar temporalmente a los dispositivos tecnológicos, el llamado «ayuno de dopamina», puede prevenir la adicción a estos aparatos, explica el médico Thilo van Eimeren.

Thilo van Eimeren es neurólogo y catedrático de neuroimagen multimodal en el Hospital Universitario de Colonia. Investiga, entre otros temas, la importancia del neurotransmisor dopamina en la motivación, el control de los impulsos y las adicciones.

El término «ayuno de dopamina» se lo debemos al psicólogo y médico conductual Cameron Sepah, de la Universidad de California en San Francisco. Por lo general, se refiere a la idea de renunciar, al menos de manera temporal, al uso de todo tipo de dispositivos y servicios digitales, entre ellos, Internet, el teléfono móvil, los videojuegos o el correo electrónico. Los seguidores del ayuno de dopamina, una práctica que goza de popularidad sobre todo en Silicon Valley, prescinden entre un día y una semana del uso de cualquier aparato tecnológico o medio digital. En su manifestación más extrema, incluso se abstienen de todo lo que potencialmente proporcione un «subidón»: sea el contacto físico o visual, conversar, la práctica de deporte o comer. Con esta autorrestricción se busca disminuir el nivel de dopamina, salir del ciclo de la adicción y volver a ser más consciente del propio entorno.

Profesor Van Eimeren, se dice que la dopamina es una «hormona de la felicidad». ¿Qué papel desempeña este neurotransmisor en el cerebro?

La dopamina tiene poco que ver con la felicidad. Se libera siempre que conseguimos algo que sentimos como positivo. Es cierto que podemos sentirnos felices por ello, pero esto no debería equipararse, puesto que la función fisiológica de la dopamina en el sistema de recompensa es de reforzador. De ahí que también se hable del sistema de refuerzo dopaminérgico. Cuando se libera dopamina, le indica al cerebro: lo que acabo de hacer ha sido bueno, por lo que debería repetirlo algún día. Es una forma de condicionamiento. La dopamina parece ser tan importante en este aspecto, que incluso facilita los efectos adictivos de otras sustancias, como la cocaína o el alcohol. Estas drogas conducen directa o indirectamente a un aumento de la liberación de dopamina. Una especie de truco bioquímico que puede llevar a un consumo cada vez más elevado.

¿Se puede lograr un «ayuno» de dopamina?

El término es problemático en la medida en que no sabemos qué ocurre con el nivel de dopamina cuando renunciamos durante una, dos o cuatro semanas a diversos medios. No existen pruebas de que ello cambie el metabolismo cerebral de manera significativa. De todas formas, en el fondo no se trata de eso.

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