Los retorcidos senderos de la percepción

Los patrones de ciertos pavimentos obligan a que los viandantes se fijen bien dónde pisan.

Las ondas claras y oscuras adornan la acera en la plaza de Rossio en Lisboa, Portugal. [Sergey Asmarin]

La Plaza de Pedro IV en Lisboa, más conocida como Rossio (A), entretiene a los visitantes con un encantador ejemplar de acera llamado calçada portuguesa. Empedrada originalmente en 1848, presenta mareantes ondulaciones claras y oscuras que simbolizan los viajes marítimos de los navegantes de Portugal. Esta calzada que provoca experiencias perceptivas similares a un movimiento de flujo, precede a los diseños llevados a cabo en el siglo xx de la mano de artistas ópticos como Victor Vasarely y Bridget Riley. Pero ¿supone este patrón dinámico un obstáculo para la seguridad de los peatones?

En un estudio reciente, investigadores de la Universidad de Bristol preguntaron a una serie de participantes si los suelos con diseños que configuraban ilusiones visuales influían en su sensación de incomodidad e inestabilidad al caminar sobre ellos. Ute Leonards, investigadora principal del estudio, se había planteado con anterioridad el potencial impacto negativo que este tipo de patrones ilusorios podía tener, durante una visita a la emblemática Rambla de Barcelona (B). «Me percaté del efecto tridimensional de los patrones en el suelo y los quise incluir en mi colección», recuerda. Mientras Leonards estaba fotografiando las ondas en el diseño del pavimento, se le acercó un señor mayor. «Me dijo que no le gustaba nada ese suelo, porque no estaba seguro de cuándo sus pies iban a tocar realmente el suelo ni de cuán alto debía alzarlos para no tropezar […]. Caminaba como si tuviera miedo de encontrarse sobre una superficie resbaladiza.»

Andando sobre ilusiones

De vuelta en el laboratorio, Leonards y sus colaboradores decidieron investigar los efectos que cuatro patrones ilusorios podrían producir en las personas que caminaban sobre ellos. Dos de los diseños consistían en «surcos y colinas» que alternaban el blanco y el negro (inspirados en el patrón ondulado de la Plaza Rossio). Estos parecían tridimensionales en lugar de estar impresos sobre una superficie plana.

Más de la mitad de los viandantes apreciaron que este tipo de diseños les resultaba aversivo o incómodo a la hora de pisar, ya que afectaba a su sensación de estabilidad e incluso en algunas ocasiones temían que podían caerse. La incomodidad puede deberse a la incompatibilidad de las características sensoriales y físicas del entorno en que se camina. En la naturaleza, las superficies que parecen irregulares acostumbran a serlo. Sin embargo, este no es el caso de los patrones de suelo que se examinaron en el estudio, una preocupación que podría extenderse a otros entornos de construcción humana.

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