Un inicio a temprana edad no asegura el talento musical

Las horas de práctica desempeñan un papel más importante que la edad de inicio si se quiere dominar un instrumento.

Las horas de práctica, los genes y el ambiente influyen en las habilidades musicales en la edad adulta. [UNSPLASH / GABRIEL GURROLA (unsplash.com/photos/2UuhMZEChdc)]

Los niños aprenden con una facilidad que los adultos no pueden ni soñar. Esa capacidad se debe a que el cerebro es especialmente plástico en la etapa infantil. Por tanto, quienes comienzan a practicar una determinada habilidad a una edad temprana suelen tener una ventaja natural sobre las personas que se ponen a ello de mayores. ¿Es así realmente?

Al menos en el ámbito musical, parece que este supuesto no se cumple. Un equipo dirigido por Laura Wesseldijk, del Instituto Karolinska de Suecia y de la Universidad Libre de Ámsterdam, no ha podido confirmar que exista algo así como «un período sensible» en la infancia que sea decisivo para desarrollar las capacidades musicales.

Los investigadores evaluaron las habilidades de más de 300 músicos profesionales y estudiantes de música. Los participantes tenían entre 27 y 54 años de edad y habían comenzado a tocar un instrumento o a cantar entre los 2 y los 18 años. En primer lugar, se les solicitó que analizaran secuencias de tonos, melodías y ritmos en una prueba en línea. A continuación, tuvieron que indicar los logros que ya habían alcanzado con su talento musical.

Por otro lado, les preguntaron sobre el tiempo que practicaban en el momento del estudio, así como en la infancia y juventud. El equipo comparó los resultados con los datos de más de 7000 gemelos monocigóticos y dicigóticos que habían cantado o tocado un instrumento en diferentes momentos de su vida.

Según comprobaron, los participantes que comenzaron a hacer música antes de los 8 años tendieron a mostrar mejores habilidades y obtuvieron más logros que las personas que descubrieron su amor por la música con más edad. No obstante, esta relación desaparecía casi por completo cuando se tuvo en cuenta el número total de horas que habían practicado en su vida. Cuantas más horas habían dedicado a la práctica, mayor era el rendimiento.

La nimia relación que se detectó entre la edad de inicio y la habilidad musical se atribuyó, gracias al estudio con gemelos, a factores genéticos y ambientales. De esta manera, los participantes que comenzaron a hacer música a temprana edad y que obtuvieron mejores resultados en los tests habrían heredado genes más favorables de sus padres y crecido en un entorno idóneo para reconocer y fomentar su talento.

Los investigadores señalan: «Nuestros resultados arrojan pocos indicios de que un entrenamiento temprano tenga una influencia causal específica en el desempeño posterior. Antes bien, muestran que es importante relacionar el número de horas de práctica y los factores genéticos y ambientales si se pretende investigar la influencia de un entrenamiento temprano en las habilidades musicales posteriores.»

Fuente:

Psychological Science, 10.1177/0956797620959014, 2020

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