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«El silencio de la naturaleza favorece la creatividad»

El neurocientífico Michel Le Van Quyen, del ­Inserm, explica los beneficios que aporta el silencio al cerebro. No se trata solo del silencio acústico, sino también del atencional, ­visual y meditativo, entre otros.

Michel Le Van Quyen. Nació en 1966 en París. En la actualidad trabaja en el Inserm (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia) y en el Laboratorio de Imágenes Biomédicas (LIB). También es autor de varios libros de divulgación científica. En septiembre de 2017, sufrió una parálisis facial por agotamiento y le prescribieron reposo absoluto. El estado de inacción y silencio en el que se vio sumido durante esa época le empujó a investigar la influencia que tienen los diferentes tipos de silencio en la salud mental y fisica. Esa pesquisa ha dado pie a su libro Cerebro y silencio: Las claves de la creatividad y la serenidad (Plataforma Editorial, 2019). [PHILIPPE MATSAS © FLAMMARION]

Según afirma, el silencio posee beneficios asombrosos para la salud. Pero ¿cómo definiría silencio?

Es una pregunta difícil. Existen varias formas de silencio: el «exterior», que es la ausencia de ruido, y el «interior», que se obtiene cuando reduces el ruido de fondo de tus pensamientos. Debes hacer callar la vocecilla que tienes dentro y que te dice «haz más», «hazlo mejor», «trabaja más». Ese momento de silencio interior es el momento de la meditación, la relajación y la ensoñación.

No obstante, si el estado natural del cerebro es la actividad, ¿cómo se consigue un silencio mental?

Es cierto que el silencio interior absoluto no existe, como tampoco hay un silencio exterior absoluto. Incluso cuando crees que te encuentras en un silencio total, la naturaleza tiene pequeños ruidos.

¿Y en el cerebro?

Existen diferentes intensidades de actividad. La tasa de aparición de esos pensamientos espontáneos varía mucho. Por ejemplo, en la depresión hay pensamientos que son permanentes, que vienen y que vuelven. No paran de llegar. Cuando te quedas embobado, encantado, el cerebro te aporta pensamientos sin que tú lo esperes. Se crean los pensamientos espontáneos, y ese flujo no se puede controlar.

¿La meditación ayuda a alcanzar ese estado de silencio?

El objetivo de la meditación no es conseguir el silencio absoluto; es un entrenamiento de la atención. Esos momentos de vagabundeo mental forman parte de la meditación. La investigadora Wendy Hasenkamp, quien ha estudiado la actividad cerebral en meditadores experimentados, ha observado que en su cerebro hay tres redes básicas que se van turnando. Una es la de la atención focalizada; otra, la red neuronal por defecto, y la tercera, la red de alerta. Esta «avisa» sobre la pérdida de concentración y redirige la atención a lo que se quiere. Seguramente, los beneficios de la meditación vienen de este pasar de una red a otra.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando se está concentrado?

Cuando estás concentrado, la corteza prefrontal se halla inundada de noradrenalina. Este neurotransmisor se fija sobre unos receptores llamados alfa 2, pero cuando la presión a la que estás sometido es muy fuerte, cuando tienes demasiado trabajo o te encuentras en estado de multitarea, la noradrenalina, además de fijarse en los receptores alfa2, se fija en los alfa 1. El exceso de noradrenalina desconecta la corteza prefrontal y se conectan otras redes que actúan de manera automática. En el deporte, por ejemplo, cuando un jugador ve que va perdiendo y se estresa, ya no tiene las ideas claras y no se adapta al juego. Eso acelera su derrota.

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