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Lo que nos hace sentir bien es una cuestión cultural

La relación entre las actividades agradables y la salud física depende de cada cultura.

GETTY IMAGES / PIXDELUXE / ISTOCK

Las personas que con frecuencia tienen emociones positivas gozan de una mejor salud física y mental. Por ese motivo, los terapeutas suelen hablar con sus pacientes sobre lo que pueden hacer en su tiempo libre para sentirse bien. Existen múltiples tipos de actividades que pueden resultarnos placenteras, pero algunas personas prefieren experiencias excitantes y estimulantes, mientras que otras se decantan por aficiones más tranquilas.

Un equipo internacional quiso averiguar qué actividades de ocio son mejores para sentirse bien a largo plazo y si la cultura desempeña algún papel en ello. En el mundo occidental, muy individualista, a muchas personas les gusta realizar actividades estimulantes, como ir a una fiesta o a un parque de atracciones, o practicar deporte. Por el contrario, en culturas colectivistas como la japonesa se valoran más los entretenimientos tradicionales y sosegados, entre ellos meditar, bañarse o disfrutar de la naturaleza.

Magali Clobert, en la actualidad en la Universidad Católica de Lovaina, y otras investigadoras analizaron los datos de dos estudios, uno llevado a cabo en Estados Unidos y otro en Japón. Los participantes debían informar sobre la frecuencia con la que experimentaban determinados sentimientos, las actividades que solían realizar y su estado de salud. También se tuvieron en cuenta indicadores biológicos, como el colesterol o un biomarcador para las inflamaciones.

En el estudio estadounidense, el resultado fue el siguiente: quienes llevaban a cabo más a menudo aficiones activas padecían menos enfermedades, dolores y trastornos del sueño. En cambio, en Japón gozaban de mejor salud las personas que dedicaban su tiempo libre a ocupaciones tranquilas. Además, en la muestra aleatoria de Estados Unidos, los participantes que más emociones positivas «excitantes» experimentaban (­entusiasmo, por ejemplo) presentaban una mejor ­forma física.

Ya se conocía que las emociones positivas, por lo general, van ligadas a una mejor salud. Sin embargo, en la psicología occidental, este fenómeno se ha entendido sobre todo en relación a las emociones con un alto nivel de excitación. El análisis de estas investigadoras demuestra, no obstante, que la relación entre las actividades agradables y la salud física depende de cada cultura.

Estudios anteriores han revelado una diferencia cultural similar respecto a los sentimientos negativos: quien los experimenta con frecuencia suele padecer enfermedades más graves, además de dolores y cansancio más intensos. Esta correspondencia es mucho más evidente en sociedades individualistas como la ­estadounidense que en culturas colectivistas como las asiáticas, donde, al parecer, las emociones negativas no se evitan de manera tan rotunda.

Fuente: Emotion, 10.1037/emo0000531, 2019

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