Por qué algunos «oyen» movimientos

Los centros del encéfalo que procesan las señales auditivas y visuales compiten entre sí.

Las personas con un tipo especial de sinestesia son capaces de percibir ruido o sonidos al presenciar movimientos totalmente silenciosos. ¿Cómo es posible? Elliot Freeman y su equipo de psicólogos de la Universidad de la Ciudad de Londres han hallado una posible respuesta.

Los investigadores expusieron a 36 voluntarios a distintas secuencias de códigos morse, las cuales veían y escuchaban. Mediante ­estimulación transcraneal por corriente alterna, estimularon sucesivamente las áreas del cerebro responsables de procesar las señales visuales y auditivas. En los participantes del grupo de control, para los cuales los movimientos no iban acompañados de so­nidos, se observó un patrón sorprendente: cuando se les pedía que determinasen si dos secuencias consecutivas que veían eran la misma, obtenían peores puntuaciones si a la vez se perturbaban sus áreas encefálicas visuales con una frecuencia de 10 hercios. Sin embargo, sus resultados mejoraron en las secuencias que debían distinguir acústicamente. Sucedía lo contrario cuando los científicos estimulaban la corteza auditiva de los voluntarios: en las pruebas de audición, lograban puntuaciones más bajas, pero mejoraba su percepción óptica.

Para los psicólogos, el hallazgo concuerda con una tesis según la cual los núcleos del encéfalo que procesan las sensaciones auditivas y visuales compiten entre sí. De este modo, cuando tenemos que concentrarnos en uno de los dos tipos de información, la actividad de la otra región disminuye.

Sin embargo, en las personas que pueden «oír» movimientos no ocurre lo mismo, sugieren las investigaciones. En esos casos, un canal sensorial no se potencia si el otro se encuentra mermado. Por tanto, los centros visuales y auditivos de estas personas no compiten entre sí; por el contrario, cooperan y se produce el mencionado fenómeno sensorial.

Asimismo, los investigadores descubrieron que a las personas con sinestesia se les daba mejor ­reconocer las secuencias ópticas o acústicas, lo cual podría deberse a que intervenían más regiones ce­rebrales cuando efectuaban las pruebas.

Fuente: Journal of Cognitive Neuroscience, 10.1162/jocn_a_01395, 2019

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