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¿Procesa el cerebro el 95 por ciento de la información de manera inconsciente?

GETTY IMAGES / DRAGANAB / ISTOCK

Mientras usted lee este artículo, su vista se desliza de izquierda a derecha por las líneas, sin que sea consciente de ello. Solo percibe esa acción cuando le presta atención. Lo mismo puede decirse de las sensaciones físicas. Es probable que ahora mismo se encuentre sentado. Solo nota la presión de la superficie de la silla cuando dirige su atención hacia ello. Estos ejemplos ilustran que mucha de la información de que dispone el cerebro no la percibimos de forma consciente. Y es bueno que sea así: si registráramos conscientemente y sin filtros todas las sensaciones, nos desbordarían terriblemente.

Las células receptoras de nuestros órganos sensoriales transforman de forma constante los estímulos en señales nerviosas. Por una parte, eso nos permite percibir la información del entorno: vemos, oímos, tocamos, olemos, saboreamos y sentimos si hace frío o calor. Por otra parte, el cerebro recibe permanentemente actualizaciones sobre el estado del cuerpo; acerca del equilibrio o de la posición de las extremidades, pero también sobre el hambre o el dolor.

De vez en cuando, en los medios de comunicación se publican impresionantes cifras sobre cuánto nos oculta el cerebro. A veces se indica un 90 por ciento; otras, un 95 por ciento. Incluso se habla de un 99,9 por ciento. Para estimar cuánta información permanece en el inconsciente y cuánta procesamos de manera consciente necesitaríamos una definición clara de «información». Además de los estímulos del entorno y del propio cuerpo, el cerebro cuenta con una cantidad inmensa de información almacenada. Aparte de lo que sabemos del mundo y de nuestros recuerdos sobre acontecimientos importantes, los diferentes sistemas de memoria almacenan habilidades motoras, (ir en bicicleta, por ejemplo), además de respuestas condicionadas que hemos aprendido a lo largo de la vida.

No se sabe con certeza qué conforma un elemento de información. ¿Acaso es el recuerdo de un acontecimiento, como el examen del carné de conducir, una unidad de información? ¿O está compuesto de varios elementos, como el nombre del examinador, el color del coche o las calles por las que conducimos? Ni siquiera el hecho de que las informaciones se representen en el cerebro mediante actividad neuronal nos aporta datos al respecto. Definir como información la activación de una sola neurona resulta demasiado amplio, puesto que las neuronas también se excitan de manera espontánea sin que ello sirva para transmitir información. De esta manera, queda abierta la pregunta: ¿qué tasa de actividad neuronal, qué conexiones neuronales y qué frecuencia de activación representa una unidad de información?

Aunque no se puede calcular un porcentaje exacto, puede afirmarse sin miedo que gran parte de los datos procesados por la consciencia permanecen inaccesibles. Al fin y al cabo, nuestra experiencia se encuentra limitada en cada momento a una circunstancia. Sin embargo, ya que nuestra atención salta continuamente entre diferentes estímulos, es importante entender cuándo se procesa algo de manera consciente y cuándo no. En este sentido, la investigación psicológica apenas trata la cuestión de cuánta información se procesa inconscientemente. En su lugar, se investiga si se diferencian los procesamientos de información consciente e inconsciente y cómo sucede.

En los experimentos de facilitación (priming) se muestra a los participantes un estímulo que debe provocar una reacción determinada. Previamente, se les ha expuesto a otro estímulo, llamado de facilitación, que puede tener el mismo significado que el estímulo de interés, u otro diferente. El participante lo ve solo unos instantes, de manera que no puede percibirlo conscientemente. Diversos estudios de este tipo demuestran que los estímulos inconscientes provocan las mismas reacciones automáticas que los conscientes, influyen en nuestras decisiones y afectan a los procesos cognitivos de control. En cambio, dirigen con menor intensidad y de forma menos persistente nuestra conducta en comparación con la información que procesamos de modo consciente.

 

PARA SABER MÁS

Imaging unconscious semantic priming. Stanislas Dehaene et al. en Nature, vol. 395, págs. 597-600, 1998.

Unconscious manipulation of free choice in humans. Andrea Kiesel et al. en Consciousness & Cognition, vol. 15, págs. 397-408, 2006.

Adjustments of response speed and accuracy to unconscious cues. H. Reuss, A. Kiesel y W. Kunde en Cognition, vol. 134, págs. 57-62, 2015.

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