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Riesgo de depresión crónica en la vejez

Cuatro factores aumentan la posibilidad de padecer síntomas depresivos durante la senectud: ser mujer, la pérdida de audición, sufrir una ­enfermedad permanente y la soledad.

Las mujeres mayores que padecen una enfermedad crónica, como diabetes o artrosis, tienen un mayor riesgo de sufrir un trastorno depresivo. [Getty Images / Dmitry Berkut / iStock]

Si bien la depresión se está convirtiendo en uno de los problemas de salud con más impacto en el siglo xxi, su incidencia afecta sobre todo a las personas mayores. Una investigación reciente dirigida por nuestro grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red en Salud Mental (CIBERSAM) junto con científicos del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid indica que el riesgo de presentar una depresión crónica aumenta durante la vejez.

Para el estudio, publicado en Journal of Affective Disorders, contamos con la colaboración de investigadores del Parque Sanitario Sant Joan de Déu, en Barcelona, y del King’s College de Londres. Todo ello dentro de una ambiciosa iniciativa europea: el llamado proyecto ATHLOS. A través de este consorcio de investigadores se pretende identificar los factores que caracterizan al envejecimiento saludable y su curso.

De esta manera, analizamos las respuestas de 8317 mayores del Reino Unido que participaban en el Estudio Longitudinal Inglés sobre Envejecimiento (ELSA, por sus siglas en inglés). Entre 2002 y 2012, y con una periodicidad bianual, se les preguntó acerca de su estado de salud. También se investigó si padecían síntomas depresivos y, en ese caso, cómo estos afectaban la calidad de vida y el funcionamiento diario de los participantes.

Según comprobamos, más del 25 por ciento de las personas mayores de 65 años sufrían síntomas depresivos a lo largo de la vejez. Y algo más del 10 por ciento mostraba síntomas depresivos graves. En otras palabras, una de cada diez personas de edad avanzada manifestaba problemas persistentes o crónicos de depresión. Encontramos, además, que un porcentaje notable de mayores (en torno al 17 por ciento de los hombres y el 21 por ciento de las mujeres) presentaba cada vez más síntomas de depresión. Pero el dato quizá más preocupante fue que en torno al 6 por ciento de los hombres y el 11 por ciento de las mujeres manifestaban un elevado número de síntomas depresivos durante el envejecimiento. Ello sugiere una cronificación de los síntomas depresivos en toda la edad anciana.

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