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Volver a andar tras una lesión medular

Interfaces cerebro-computadora, células madre o medicamentos ­novedosos podrían ayudar a que las personas con paraplejia ­recuperen las funciones motoras perdidas. ¿Cuál es el actual estado de la investigación?

La gimnasta Elisa Chirino quedó parapléjica en 2014 después de caer mientras se entrenaba para las Olimpiadas. En la fotografía aparece cinco años después del accidente. [Volkmar Otto]

En síntesis

La paraplejia sigue considerándose incurable. El objetivo principal de las terapias actuales es ayudar a los pacientes a convivir con las secuelas de la lesión medular.

Las terapias experimentales que ­producen resultados aparentemente espectaculares ocupan de manera periódica los titulares de los medios de comunicación. Gracias a la electroestimulación, algunos pacientes han podido volver a caminar, aunque con ciertas limitaciones.

Sin embargo, la recuperación completa queda aún muy lejos. Ciertos métodos, como las interfaces cerebro-computadora, las células madre y algunos medicamentos podrían mitigar los problemas motores de los afectados.

En marzo de 2014, una caída desde las barras asimétricas terminó con la carrera deportiva que soñaba la gimnasta Elisa Chirino. Se estaba entrenando para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, cuando perdió el control del aparato. Al caer, golpeó el suelo con el cuello y la cabeza. El impacto rompió sus vértebras cervicales cuatro y cinco y le lesionó la médula espinal. Elisa quedó parapléjica.

Muchas lesiones de la columna vertebral se producen a causa de un accidente (con coche o moto, por ejemplo), pero los tumores, las infecciones o las hernias discales también pueden dañar la delicada médula espinal. El efecto del daño nervioso sobre el conducto raquídeo depende principalmente del tipo y de la extensión de la lesión. Cuando se secciona por completo la conducción nerviosa en la médula espinal, la persona afectada pierde toda la movilidad de las zonas corporales que controlan los nervios dañados. Mas la parálisis de casi la mitad de los pacientes es incompleta, es decir, algunas funciones se conservan. Así, unos afectados pueden caminar, pero sufren incontinencia; otros mueven el dedo gordo, pero no los brazos o las piernas.

Con independencia de la causa, la paraplejia apenas responde a los métodos terapéuticos más modernos. Por esa razón, cada vez que los medios publican titulares sobre tratamientos experimentales, se reaviva la esperanza de muchos pacientes. En otoño de 2018, investigadores estadounidenses anunciaron uno de esos estudios. También lo hicieron científicos suizos. Ambos grupos demostraron, de forma independiente, que algunos pacientes parapléjicos volvían a caminar, aunque con limitaciones, tras recibir diminutas descargas eléctricas en la médula espinal y realizar un entrenamiento intensivo.

Hoy en día, los médicos ya aplican la electroestimulación para «mantener los músculos en forma», explica Norbert Weidner, jefe del Departamento de Parapléjicos del Hospital Universitario de Heidelberg. De esta manera se reactivan nervios que el cerebro puede controlar después del accidente, pero que todavía no han recuperado su función. Esta técnica se emplea en músculos de brazos y piernas. En la médula espinal, en cambio, apenas se habían cosechado éxitos. Hasta los anunciados estudios.

Para esa «estimulación epidural», los investigadores implantaron pequeñas placas de electrodos directamente sobre la membrana (meninge) de la médula espinal, justo debajo de la lesión del paciente. Con frecuencia, esta zona se encuentra intacta tras una lesión de columna, sin embargo, no puede transmitir las señales del cerebro a las extremidades o de estas al cerebro.

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