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1 de Septiembre de 2014
Lenguaje

Conexión esencial para aprender palabras

Una óptima comunicación entre las regiones motoras y auditivas a través del fascículo arqueado del hemisferio izquierdo favorece el aprendizaje de vocabulario.

CORTESÍA DE DIANA LÓPEZ, ANTONI RODRÍGUEZ Y RUTH DE DIEGO

Los humanos aprendemos palabras constantemente. Desde la tierna infancia comenzamos a incorporar nuevos vocablos a nuestro diccionario mental, cuando identificamos y memorizamos aquellos que pertenecen a nuestra lengua materna. El aprendizaje continúa en la edad adulta, sea para incorporar nuevas palabras al léxico de la o las lenguas que ya conocemos o porque queremos aprender un idioma extranjero. Pero ¿cómo logra el cerebro tal objetivo?

Se estima que el vocabulario medio de un adulto ronda las 30.000 palabras, ahora bien, la capacidad de aprender términos varía mucho de persona a persona. Para aprender una palabra se necesita que la representación auditiva de esta (fonología) se transforme al código motor con el fin de producirla tal y como la hemos escuchado. En esta integración audio-motora es básica la conectividad entre las regiones temporales (como el área de Wernicke) y frontales (el área de Broca, entre otras). Por lo común, esta conexión sucede a través del fascículo arqueado. Gracias a ello nos resulta posible, por ejemplo, mantener en la memoria a corto plazo un vocablo que acabamos de escuchar; dicho de otro modo, lo podemos repetir «mentalmente».

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