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Eliminar los malos recuerdos

Consiguen borrar en ratas asociaciones ligadas a las drogas.

ISTOCKPHOTO

Todos sentimos apetencias irresistibles. Un lugar, un olor e incluso una imagen pueden suscitar estos deseos vigorosos. Tales asociaciones mnemónicas pueden provocar la recaída de personas drogodependientes en recuperación. Investigadores del Instituto Scripps, en Florida, han descubierto un compuesto que impide, en ratas, la evocación de recuerdos vinculados a las drogas. El estudio, publicado en línea en Biological Research, es también el primero de su categoría en el que se alteran ciertos recuerdos sin necesidad de una rememoración activa.

Las ratas del ensayo permanecieron, durante seis días, en una de dos cámaras, alternativamente. En los días uno, tres y cinco, se inyectó a los animales hidrocloruro de metanfetamina; a continuación se les encerró en una de las dos jaulas. En los días pares, se les administró un placebo salino en una cámara distinta.

Transcurridos dos días, a la mitad de los roedores se les dio a elegir entre ambos habitáculos. Como era de esperar, las ratas mostraron una clara preferencia por el lugar visitado tras recibir la droga. A la mitad restante se le inyectó una disolución que contenía latrunculina A (LatA). Este compuesto secuestra la actina, proteína que se sabe que participa en la formación de recuerdos. Estos animales no mostraron preferencias al elegir la jaula, ni siquiera un día después: sus elecciones no parecían inducidas por el recuerdo de la sustancia.

Investigaciones anteriores sugieren que las drogas recreativas alteran la acción de la actina, haciendo que esta refresque sin cesar recuerdos asociados a su consumo en lugar de arrinconarlos en el almacén típico de las remembranzas, más inerte. A resultas de su estado activo, los recuerdos de las drogas pueden alterarse mucho después de su formación inicial.

La idea de que las rememoraciones asociadas al consumo de la droga son diferentes por esta causa es bastante novedosa, por lo que los investigadores quisieron verificarla en otro contexto: investigaron si LatA podía afectar a las relaciones entre alimentación y ambiente. Las inyecciones de LatA no influyeron en las reacciones de los múridos a las distintas cámaras, lo que implica que dejaron intactas las asociaciones alimentarias.

«El aserto de que se tenga una activación [proceso de la actina] capaz de conservar el recuerdo durante varios días es verdaderamente notable», señala Gary Lynch, profesor de psiquiatría y comportamiento humano en la Universidad de California en Irvine. Según añade, el paso siguiente consistirá en averiguar qué otras memorias comparten esta propiedad, con el fin de conocer a qué recuerdos puede orientarse este tratamiento.

Courtney Miller, neurobióloga en Scripps y coautora del estudio, señala que la limitada utilidad de la técnica disipa dudas sobre la eticidad de la alteración de las remembranzas: «No se podría usar nuestro descubrimiento para borrar de la mente un recuerdo dado, sencillamente, porque no funciona. Solo podrían eliminarse recuerdos asociados a una droga». Miller recalca que el propósito de esta investigación consiste en proporcionar a las personas con drogodependencia una oportunidad combativa para mantener la abstinencia.

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