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1 de Septiembre de 2014
Neurociencia

Hiperescáner: neurología de la interacción social

Hasta ahora se han investigado los procesos sociales a partir de la actividad cerebral de un sujeto que observa a otros individuos. Las técnicas más novedosas permiten analizar dos mentes en interacción.

ISTOCKPHOTO / JHON BLOOR

En síntesis

Las personas pensamos y nos comportamos de forma distinta cuando interactuamos con otro sujeto que si nos limitamos a observarlo.

Una técnica novedosa explora cerebros en interacción. El «hiperescáner» permite que dos personas se comuniquen entre sí mientras se registra la respectiva actividad cerebral.

El procedimiento resulta sobre todo apropiado para estudiar trastornos mentales, ya que la mayoría de ellos se manifiestan a partir de la interacción con otras personas.

En el Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, una joven se halla ante un dilema. Aunque no es complicado: debe decidir si entrega dinero a otra mujer. Si decide dárselo, el experimentador aumenta el importe, con lo cual ambas jugadoras ven incrementada la cantidad, siempre y cuando la segunda participante reparta el dinero de manera equitativa y devuelva la mitad a su contrincante. Si, por el contrario, se embolsa todos los euros, se queda sin blanca.

Esta escena forma parte del repertorio de los teóricos del juego. Pero con una particularidad: las dos participantes yacen en sendos escáneres cerebrales. A través de un pequeño monitor se observan mutuamente. Este procedimiento, que permite explorar la actividad del cerebro de varios individuos en interacción, se conoce como «hiperescáner». Una persona observa en la pantalla cómo otra toma una decisión, por lo que puede reaccionar ante lo que ve. En ocasiones, como en el juego de confianza descrito, se filma en un vídeo los gestos de los probandos y se emiten las imágenes al otro tomógrafo por resonancia magnética. No es necesario que los aparatos se hallen en la misma habitación, ni siquiera en el mismo edificio, pues pueden conectarse por Internet.

«Si queremos entender cómo funciona el pensamiento social, debemos investigar personas en interacción», apunta Peter Kirsch, del mencionado instituto de Mannheim. Las dos mujeres a quienes se practica el escáner cerebral participan en el proyecto que dirige Kirsch junto con el psiquiatra Andreas Meyer-Lindenberg. Son pacientes con un trastorno límite de la personalidad. Suelen sufrir cambios importantes en su estado de ánimo y presentan dificultades para confiar en otras personas. Mediante la técnica del hiperescáner, los investigadores quieren desentrañar la actividad cerebral de estas personas durante su interrelación social.

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