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Actualidad científica

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  • Septiembre/Octubre 2014Nº 68

Psicología

Trastornos mentales en la adultez por maltrato infantil

El abuso físico o sexual en la infancia conlleva graves consecuencias para la salud que pueden aparecer incluso en la edad adulta. Pequeñas diferencias genéticas entre individuos pueden explicar, en parte, por qué algunas víctimas desarrollan psicosis en la adultez.

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El maltrato infantil es un factor de riesgo para el desarrollo de diversos problemas de salud, entre ellos, los trastornos mentales. Estas vivencias adversas no resultan inusuales en la infancia y sus consecuencias pueden aparecer años más tarde en la vida adulta. Nuestra genética desempeña una función importante en cómo el organismo reacciona a la exposición temprana al estrés.

No siempre resulta fácil definir las experiencias que podemos considerar maltrato infantil. Según las definiciones más académicas, el denominador común de todo maltrato en la infancia es la presencia de daño y sufrimiento significativos que comprometen el desarrollo psicológico y físico del niño. La Organización Mundial de la Salud considera maltrato a cualquier trato físico o emocional que resulte abusivo o negligente y dañe actual o potencialmente la salud, supervivencia, desarrollo o dignidad del niño en el contexto de una relación de responsabilidad y confianza. Por desgracia, en nuestra sociedad estas vivencias ocurren con mayor frecuencia de lo que cabría imaginar. En muchos casos, los niños sufren simultáneamente experiencias de abuso físico, sexual y psicológico de forma repetida durante largos períodos de la niñez. En la mayoría de los casos, estos ocurren en el contexto familiar.

Los efectos negativos de los malos tratos se extienden mucho más allá de los primeros años de la vida y contribuyen a un incremento de la mortalidad y morbilidad, no solo en la infancia, sino también en la etapa adulta. Asimismo, estas experiencias se asocian al riesgo de suicidio en la adolescencia, al consumo de drogas, o a conductas sexuales de riesgo, así como a un comportamiento criminal y al desarrollo de depresión o de psicosis durante la vida adulta.

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