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1 de Julio de 2019
Neurofarmacología

Dopamina contra el miedo aprendido

UNSPLASH / MELANIE WASSER (UNSPLASH.COM/PHOTOS/J8A-TEAKG78)

Dentro de la terapia cognitivo-conductual, un proceso terapéutico habitual para superar los traumas consiste en exponer al paciente de manera repetida a estímulos que le recuerden la situación traumática. Con ello se busca que desaprenda la conexión entre ambos (estímulos y traumas) y, de esa manera, también el miedo. Investigadores de la Universidad de Maguncia han descubierto que un conocido fármaco puede contribuir a ese objetivo.

Para que la terapia de exposición surta efecto, se requiere que las nuevas experiencias de aprendizaje queden grabadas en la memoria del sujeto, explica Anna Gerlicher, autora principal del estudio. Como se sabe, la actividad espontánea en el lóbulo frontal del cerebro contribuye a ello, y esta, a su vez, depende del neurotransmisor dopamina. Los investigadores se plantearon la posibilidad de aumentar los niveles de dopamina de los pacientes mediante un fármaco; ello facilitaría el proceso de aprendizaje.

Con ese fin, el equipo entrenó a 40 hombres para que sintieran miedo ante un determinado símbolo geométrico: si este aparecía en la pantalla que observaban, recibían, por término medio cada dos veces, una descarga eléctrica dolorosa. Con otro símbolo, eso no sucedía. Los investigadores comprobaron la reacción de miedo aprendida a través de la actividad electrodérmica de los participantes, entre otros métodos. Al día siguiente volvieron a presentarles los dos símbolos, esta vez sin aplicar las descargas eléctricas, pues los sujetos debían aprender que las figuras eran inofensivas. O en otras palabras, desaprender el miedo adquirido, como sucede con la terapia de exposición.

Mediante resonancia magnética nuclear funcional se registró la actividad cerebral de los participantes a los 10 minutos, 45 minutos y hora y media de la exposición.

Inmediatamente después de la experiencia «inofensiva», la mitad de los participantes recibió 150 miligramos de levodopa, un precursor de la dopamina (suele utilizarse para tratar la enfermedad de Parkinson). Su reacción ante el símbolo «peligroso» fue más débil en comparación con la de los in­dividuos que habían tomado un placebo. Además, 45 minutos después de la exposición se apreciaron unos patrones de actividad neuronal en la corteza prefrontal ventromedial: cuanta más actividad, menor era la reacción de miedo ante el símbolo.

Según los autores, el lóbulo frontal se activa cuando no se cumple una expectativa, como la idea de que se va a recibir una descarga eléctrica dolorosa (en el caso del miedo aprendido de los probandos). Gracias a unos niveles de dopamina elevados, la nueva experiencia «inofensiva» aprendida pudo fijarse mejor en la memoria. Con todo, queda por investigar en qué preciso momento se debería tomar levodopa para obtener el efecto óptimo.

Fuente: Nature Communications, vol. 9, art. 4294, 2018

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