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El marinero que ­olvidó su travesía

Mientras navegaba por las costas bretonas, Pierre se quedó de repente en blanco. ¿Qué hacía allí? ¿De dónde venía? ¿Adónde iba? Este estado inquietante, aunque poco grave, se conoce como ictus amnésico.

Getty Images / sutulastock / iStock

En síntesis

De repente, el marinero Pierre olvidó por qué se hallaba surcando el mar en su embarcación y adónde se dirigía. Inquieto, llamó a una amiga en varias ocasiones para preguntarle sus dudas. Al final, arribó a puerto sano y salvo.

Pierre sufrió un ictus amnésico, por lo que olvidó durante varias horas los eventos que había vivido. En general, este trastorno carece de consecuencias graves.

El ictus amésico se debe a la disfunción pasajera del hipocampo, de manera que se produce un fallo temporal de la memoria episódica.

He aquí un trastorno cerebral llamativo, relativamente frecuente, pero que la mayoría de los neurólogos jamás llegan a ver porque los afectados suelen acudir a la consulta después del episodio, cuando todo se ha normalizado. En el hospital atendí a uno de estos pacientes. Pierre, así se llamaba, era un hombre de más de 60 años y me contó la curiosa jornada de pesca que había experimentado mientras navegaba en solitario con su lancha motora por las costas bretonas de un puerto a otro. A pesar de que llevó la embarcación a buen puerto, cuando arribó, se percató, extrañado, de que no recordaba absolutamente nada de su travesía. Además, la amiga que le esperaba en el muelle estaba alarmada: durante el trayecto, Pierre la había telefoneado al menos media docena de veces desde la embarcación. Parecía inquieto y perdido; además, en cada llamada le solicitaba que fuera a recogerlo al puerto.

Pérdida de memoria pasajera

A un neurólogo, esta historia le sugiere de inmediato un diagnóstico concreto: ictus amnésico. El cerebro del afectado deja de «grabar» información durante unas horas, de manera que no crea ningún recuerdo de lo que sucede. Como el sujeto no recuerda nada de lo ocurrido, suele ser alguien de su entorno quien describe el episodio.

Los síntomas empiezan de manera brusca. De repente, la persona se encuentra perdida y, perpleja, se pregunta continuamente: «¿Dónde estoy? ¿Qué es lo que voy a hacer ahora? ¿Qué hora es?» Las personas que le rodean tratan de responder a sus preguntas de la mejor forma posible, pero el afectado sigue con su bucle interrogatorio, de manera que a menudo entra en un estado de ansiedad que no logra aliviar, ya que olvida todas las respuestas. Aparte de esto, en principio, todo va bien (si se puede decir así). La persona está despierta y consciente, habla y actúa con normalidad, sabe quién es y reconoce el entorno. Asimismo, puede seguir con la actividad que estaba realizando, ya sea cocinar, conducir un vehículo o incluso navegar. Con relativa frecuencia también olvida ciertos acontecimientos de los días anteriores.

Sabe que tenía un propósito, pero ¿cuál?

¿Cómo viven los pacientes estos episodios? Para saberlo, deberíamos examinar e interrogar a los afectados en el transcurso del ictus, pero esta situación suele ser excepcional. Estas personas se dan perfecta cuenta de que algo no va bien: se encuentran angustiadas y presentan un estado de ánimo deprimido. Por otra parte, no tienen consciencia de que su memoria está fallando, y su perplejidad continúa.

 

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