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1 de Julio de 2019
Psicología social

Unidos por un mismo plato

Getty Images / XiXinXing / iStock

Las personas que comparten el aperitivo de un mismo cuenco tardan menos en llegar a un acuerdo en una negociación que los grupos de negocios en los que cada participante come de su propio plato. Kaitlin Woolley, de la Universidad Cornell, y Ayelet Fishbach, de la Universidad de Chicago, propusieron a unas 200 personas a que negociaran entre ellas por parejas. Mientras un individuo debía interpretar el papel de representante sindical que exigía un salario más alto para los trabajadores, la contraparte, en su rol de directivo, debía defender la decisión de mantener los sueldos lo más bajos posible. Los probandos disponían de 22 rondas de negociación para ponerse de acuerdo. Tras las dos ofertas iniciales, cada ronda subsiguiente significaba un «día de huelga» más, lo que suponía un coste económico (ficticio) para ambas partes.

Con la excusa de que el objetivo del estudio era investigar las consecuencias del hambre, se ofreció a los participantes una pequeña ración de nachos con salsa antes de proceder con la negociación. En unos casos, debían servirse el aperitivo de un bol en común; en otros, de un cuenco para cada uno.

A los equipos que compartieron los nachos les costó, de media, nueve días de huelga para llegar a un acuerdo, lo que suponía cuatro días menos que los probandos que habían comido cada uno de su cuenco. Woolley y Fischbach repitieron el experimento con participantes que se conocían entre sí. Según comprobaron, los amigos alcanzaron un consenso más rápidamente que los que eran completos desconocidos. Pero, de nuevo, el hecho de comer del mismo recipiente parecía contribuir a que pactaran antes un sueldo; ello sucedía en ambas situaciones experimentales.

Las psicólogas sugieren que servirse de manera coordinada el contenido de un mismo recipiente disminuye el espíritu competitivo en las negociaciones. El hallazgo también podría revelar diferencias entre culturas colectivas e individualistas. En China y la India, por ejemplo, es habitual comer de un mismo plato, por lo que los habitantes de esos lugares podrían aprender la conducta de cooperar a edades tempranas.

Fuente: Psychological Science, 4 de marzo de 2019

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