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En qué lugar del cerebro surgen las costumbres

Descubren en ratas el modo en que el encéfalo crea las conductas automáticas.

[Wikimedia Commons]

No solo las personas, también los animales presentan numerosos patrones de conducta automática. Un equipo coordinado por Kyle Smith, de la Universidad de Dartmouth, ha investigado en ratas en qué lugar del cerebro surgen las costumbres. Primero, entrenaron a los roedores para que se movieran por un laberinto con forma de cruz. Una golosina les esperaba siempre en el mismo lugar. En estudios anteriores, los científicos habían com­probado que la actividad de una región del cerebro determinada, el estriado dorsolateral, influía en el grado de destreza con que los múridos llevaban a cabo la tarea. Por ello, en este nuevo experimento decidieron aumentar o, por el contrario, disminuir la actividad de dicha área mediante técnicas de opto­genética. Consisten, por lo general, en introducir en las neuronas proteínas sensibles a la luz, las cuales permiten dirigir a las células nerviosas mediante estímulos luminosos.

Los investigadores observaron que, cuando estimu­laban el estriado dorsolateral durante medio segundo y soltaban luego a las ratas en el laberinto, estas se dirigían con mayor resolución hacia el punto donde se encontraba la golosina. Parecía que no tuvieran que pensar mucho el camino que debían tomar. Dicho de otro modo, girar en un determinado lugar se había convertido en una costumbre para ellas. Por el contrario, si se bloqueaban las neuronas del estriado, los animales se desplazaban despacio y desorientados por el laberinto. La estimulación en otros momentos no producía ningún efecto, por lo que los autores concluyen que el estriado tiene que estar activo justo al principio de una actividad para que el cerebro desarrolle un hábito.

El equipo de Smith espera que estos hallazgos contribuyan al tratamiento de las personas que padecen un trastorno obsesivo-compulsivo grave. Sin embargo, la optogenética no resulta útil para ello, porque no se puede aplicar en humanos.

Fuente: Journal of Neuroscience, 10.1523/JNEUROSCI.1313-19.2019, 2020

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