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La moda del coaching

Muchas personas buscan apoyo para impulsar su desarrollo profesional o personal. El mercado del llamado coaching experimenta un auge, pero resulta heterogéneo y confuso.

Getty Images / skynesher / iStock

En síntesis

En la actualidad, el mercado del coaching se encuentra en auge, pero resulta heterogéneo. Faltan estándares de calidad sólidos.

Existen muchos tipos de acompañamiento para el desarrollo personal. Entre los más populares destacan el coaching empresarial y el coaching para la vida.

En este mercado se pueden encontrar enfoques no científicos y, en parte, esotéricos. Hay que evitar el enfoque dogmático y las promesas de «salvación».

Cambiar de trabajo, emprender un negocio o separarse de la pareja. Son decisiones que con frecuencia resultan complicadas. Para ayudarse, cada vez más personas buscan el apoyo de un coach. Este término inglés significa en su origen «cochero», es decir, la persona que gobierna y dirige a los caballos a su destino. A partir de mediados del siglo xix, la palabra se usaba en Estados Unidos para referirse a los entrenadores físicos que preparaban a los estudiantes para las pruebas y competiciones deportivas. Más tarde, en la década de 1980, el coaching se relacionó con el asesoramiento personal para los altos directivos. En la actualidad, cada vez más personas, sin importar su condición académica o profesional, buscan un orientador personal (coach) para que los guíe y acompañe en su desarrollo profesional o personal.

El coach se cita con regularidad con el cliente (coachee) a lo largo de varios meses para ayudarle en la superación de sus problemas o dudas. Por lo general, el coaching se encuentra «centrado en el cliente». En otras palabras, el usuario determina el contenido de las sesiones. Este aspecto difiere de manera notable de la psicoterapia, donde el diagnóstico y el tratamiento de un problema de salud mental dependen del conocimiento y la experiencia del terapeuta. No obstante, las barreras entre ambas prácticas resultan difusas.

En la actualidad, el mercado del acompañamiento para el desarrollo personal experimenta un boom. El precio de los ejercitantes varía muchísimo. En 2017, la Oficina de Coaching y Consultoría Organizacional (BCO) informó de que las empresas y clientes privados pagaban, de media, 163 euros la hora. Ahora bien, llama la atención que para la gran mayoría de los coach esta actividad supone solo un tercio de los ingresos.

En la mayoría de los casos, este acompañamiento personal se lleva a cabo en un entorno individualizado, pero también existe el coaching grupal o sesiones en línea. Por lo general, el coaching resulta más efectivo cuanto más se concretan los deseos del usuario. El objetivo estriba en proporcionarle, paso a paso, las competencias necesarias para que logre resolver la situación que le preocupa de manera autónoma. Se trata, por tanto, de ayuda para la autoayuda. El orientador no suministra respuestas prefabricadas, sino que acompaña a la persona hacia una solución individualizada (mediante preguntas clave, juegos de rol, tests psicológicos o retroalimentación constructiva, entre otras herramientas).

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