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Los astrocitos, células clave para la sensación de saciedad

Las neuronas productoras de POMC (naranja) de los ratones frenan la disposición a ­seguir comiendo con la contribución de los astrocitos. [DANAÉ NUZZACI / CNRS / CSGA]

Cuando hemos ingerido las calorías suficientes, en el mejor de los casos deberíamos dejar de comer. Para ello, el organismo se encarga de activar la sensación de saciedad que favorece que nos ahorremos una segunda ración. Pero ¿cómo surge y se transmite esa señal en el cerebro? Danaé Nuzzaci y su equipo del Centro Nacional para la Investigación Científica francés lo han analizado al detalle. Y se han llevado una sorpresa.

Se sabía que las responsables de la sensación de saciedad son unas neuronas que se alojan en el hipotálamo y producen la prohormona proopiomelanocortina (POMC). Estas neuronas productoras de POMC se hallan conectadas con numerosas células de otras regiones cerebrales y pueden modificar rápidamente sus conexiones. Hasta ahora, los científicos pensaban que ahí se encontraba la clave de la sensación de saciedad: cuando aumenta la glucemia, cambia la estructura de la red POMC.

Sin embargo, en ese supuesto parece haber un error, según han descubierto en ratones Nuzzaci y sus colaboradores. En vez de las neuronas productoras de POMC, unas células de la glía reaccionan al incrementarse el nivel de azúcar. Se trata de los astrocitos, que rodean a las neuronas y actúan como una especie de «freno» cuando se transmite la señal. Así, en el momento en que aumentaba la concentración de glucosa en la sangre de los roedores, los astrocitos modificaban su forma y se alejaban más de las neuronas productoras de POMC, que al fin podían lanzar la señal de saciedad.

Todo el proceso se prolongaba durante una hora después de que los ratones hubieran zampado una comida equilibrada. Curiosamente, los astrocitos no reaccionaban de la misma manera cuando los animales recibían una dieta rica en grasa.

Como próximo paso, los científicos prevén averiguar si los alimentos grasos aplacan la sensación de hambre a través de otros mecanismos neuronales o si, en efecto, sacian menos.

Fuente: Cell Reports, 10.1016/j.celrep.2020.02.029, 2020

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