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1 de Julio de 2015
Psicología

El dolor de ansiar la hermosura

El convencimiento de embellecer puede conllevar efectos contraproducentes.

ALAMY

En general, la convicción de poder perfeccionar algún rasgo de nuestra persona contribuye a conseguirlo. Y, recíprocamente, quienes consideran imposible mejorar la inteligencia o la creatividad tienden a cultivar menos esos campos que quienes los tienen por maleables. Esta observación es válida para todo un abanico de supuestos, lo cual ha llevado a la creencia de que la predisposición mental al propio perfeccionamiento es intrínsecamente buena. Pero ha surgido una primera excepción importante a esta regla en lo tocante a la belleza corporal, según dos estudios aparecidos en Social Cognition en octubre de 2014.

Investigadores de la Universidad estatal de Oklahoma han señalado que mujeres con creencias maleables sobre su belleza (convencidas de que podrán ser más bellas si se esfuerzan en ello) presentaban mayor riesgo de sentir ansiedad sobre su apariencia, y era más probable que fundasen la propia valía en su aspecto y presencia que otras personas convencidas de que la belleza era inmutable. Asimismo, el primer grupo se mostraba más interesado por la cirugía estética. Estos efectos no se observaron en hombres.

Que una creencia maleable sobre una ambición resulte beneficiosa puede depender de cuán realista sea lo ambicionado. Los ideales de belleza típicos que presentan los medios de comunicación (personas jóvenes, esbeltas, impecables, retocadas con Photoshop) resultan inalcanzables para la mayoría de las personas, sobre todo de las mujeres.

Investigaciones anteriores habían demostrado que las creencias maleables permiten reforzar la motivación. «Eso es bueno si estamos hablando de ampliar estudios o de perfeccionar nuestras destrezas matemáticas», explica Melissa Burkley, coautora del estudio y profesora de psicología social. «Pero cuando el dominio es tan poco realista como los modelos de belleza que hoy se proponen a las mujeres, reforzar la motivación puede conducir a comportamientos contraproducentes.»

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