Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2015
Filosofía

El escepticismo del conocimiento bajo lupa

Todo cuanto nos rodea y perciben nuestros sentidos no es real; solo nos parece que existe. Aunque este planteamiento filosófico no puede refutarse por principio, parece demasiado improbable.

THINKSTOCK / OCIACIA

En síntesis

Las situaciones de engaño global constituyen uno de los mayores problemas de la teoría del cono­cimiento: ¿qué podemos saber realmente sobre el mundo exterior?

La tesis de que estamos sujetos a un engaño general de nuestro mundo exterior no puede rechazarse por principio.

Una solución consiste en la idea de que no es necesario excluir todas las posibilidades imaginables de error. Si nada habla de modo objetivo en favor de un engaño global, el conocimiento sobre el mundo exterior es posible.

En la película de culto Matrix, dirigida por los hermanos Wachowski y estrenada en 1999 a escala mundial, el protagonista, Thomas A. Anderson, trabaja durante el día como programador en una empresa de software. Por la noche, se mete en el papel de un célebre pirata informático, quien bajo el pseudónimo de Neo trata de mejorar sus ingresos. Sin embargo, en realidad toda su vida, tal como Neo experimenta en el curso de la historia, forma parte de Matrix, un gigantesco mundo aparente generado por ordenador. Su hogar, su lugar de trabajo, los amigos, la ciudad, los restaurantes... nada existe, todo es producto de una simulación informática. No nos encontramos en el año 1999, sino en 2199. A comienzos del siglo XXI, según el argumento del filme, las máquinas inteligentes toman el poder en la Tierra. Mantienen a los seres humanos en enormes instalaciones para generar energía. Sus cuerpos flotan en cápsulas llenas de un fluido alimenticio. Tubos y cables los unen a computadoras que generan en ellos una perfecta realidad aparente.

Esas situaciones de engaño desempeñan un papel importante también en la filosofía. Se trata de uno de los mayores problemas de la teoría del conocimiento, es decir, de la epistemología: ¿qué podemos saber del mundo exterior? El escepticismo o escepticismo del conocimiento pone radicalmente en cuestión ese conocimiento. El origen de esa doctrina arraiga en los presocráticos, aunque también puede encontrarse en el propio Sócrates (c. 469-399 a.C.) y en los sofistas. Sin embargo, no todo aquel que duda de modo metódico es un escéptico. Para Sócrates, el «solo sé que no sé nada» era ante todo un método de búsqueda de la verdad y el conocimiento seguro. Solo quien, por principio, juzga de modo negativo la posibilidad de lograr un conocimiento fidedigno puede calificarse de escéptico.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.