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Actualidad científica

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  • Julio/Agosto 2015Nº 73

Filosofía

El escepticismo del conocimiento bajo lupa

Todo cuanto nos rodea y perciben nuestros sentidos no es real; solo nos parece que existe. Aunque este planteamiento filosófico no puede refutarse por principio, parece demasiado improbable.

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En la película de culto Matrix, dirigida por los hermanos Wachowski y estrenada en 1999 a escala mundial, el protagonista, Thomas A. Anderson, trabaja durante el día como programador en una empresa de software. Por la noche, se mete en el papel de un célebre pirata informático, quien bajo el pseudónimo de Neo trata de mejorar sus ingresos. Sin embargo, en realidad toda su vida, tal como Neo experimenta en el curso de la historia, forma parte de Matrix, un gigantesco mundo aparente generado por ordenador. Su hogar, su lugar de trabajo, los amigos, la ciudad, los restaurantes... nada existe, todo es producto de una simulación informática. No nos encontramos en el año 1999, sino en 2199. A comienzos del siglo XXI, según el argumento del filme, las máquinas inteligentes toman el poder en la Tierra. Mantienen a los seres humanos en enormes instalaciones para generar energía. Sus cuerpos flotan en cápsulas llenas de un fluido alimenticio. Tubos y cables los unen a computadoras que generan en ellos una perfecta realidad aparente.

Esas situaciones de engaño desempeñan un papel importante también en la filosofía. Se trata de uno de los mayores problemas de la teoría del conocimiento, es decir, de la epistemología: ¿qué podemos saber del mundo exterior? El escepticismo o escepticismo del conocimiento pone radicalmente en cuestión ese conocimiento. El origen de esa doctrina arraiga en los presocráticos, aunque también puede encontrarse en el propio Sócrates (c. 469-399 a.C.) y en los sofistas. Sin embargo, no todo aquel que duda de modo metódico es un escéptico. Para Sócrates, el «solo sé que no sé nada» era ante todo un método de búsqueda de la verdad y el conocimiento seguro. Solo quien, por principio, juzga de modo negativo la posibilidad de lograr un conocimiento fidedigno puede calificarse de escéptico.

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