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  • Julio/Agosto 2015Nº 73
Encefaloscopio

Memoria

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Guardar un archivo para recordar otro

Almacenar información en un dispositivo digital puede favorecer la memorización.

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El almacenamiento digital de datos se ha convertido en parte de nuestras vidas; sea en forma de listas de contactos y calendarios registrados en teléfonos inteligentes o por el acceso continuo a los vastos archivos de la «nube». Investigaciones anteriores han llevado a pensar que esta conservación de datos hacía menos probable que los recordásemos al pensar que no necesitamos memorizar lo puesto a salvo. Pero, al hacerlo, se deberían liberar recursos mentales, razonaron Benjamin Storm y Sean Stone, de la Universidad de California en Santa Cruz. Según señalan en un estudio reciente, al guardar cierta información se memoriza mejor el material nuevo.

Storm y Stone pidieron a los probandos que estudiasen una lista de ocho palabras. A un grupo se le indicó que guardara ese archivo, mientras que el otro solo tenía que cerrarlo. A continuación, los sujetos debían estudiar un segundo grupo de vocablos. Más tarde, se evaluó su memorización.

Según señalan los investigadores en su artículo publicado en febrero en Psychological Science, los participantes que guardaron la primera lista recordaban mejor la segunda. No se observaba ese efecto si el proceso de almacenar era poco fiable o si la primera lista constaba solo de dos palabras, pues no tenía peso suficiente para dificultar la recordación de la segunda. Los autores conjeturan que sería como si el almacenamiento informático «aliviase» tarea a la memoria. Sugieren recurrir a esta curiosa peculiaridad de la memoria, es decir, guardar datos que no necesitamos de inmediato, con el fin de liberar recursos para la tarea de aprendizaje que en ese momento nos ocupe.

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