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1 de Julio de 2015
Aprendizaje

La distracción es aconsejable... a veces

Distraerse puede ser una buena opción si se debe aprender bajo ciertas circunstancias.

ANDREW NIELSEN

Se sabe que lo aprendido en cierto contexto podría no recordarse en otro. En una famosa ocasión se demostró que palabras aprendidas mientras se bucea resultan más fáciles de evocar bajo el agua que en tierra. Psicólogos de la Universidad Brown sugieren ahora que un fenómeno similar ocurre con las distracciones. Los investigadores entrenaron a 48 probandos para que hicieran blanco en una diana que aparecía en la pantalla de un ordenador mediante un panel táctil trucado: cuando arrastraban el dedo hacía arriba, el puntero se desplazaba en diagonal. Después, evaluaron la destreza de los participantes para atinar en la diana. Tanto durante el aprendizaje como en la evaluación, un grupo de sujetos elegidos al azar debía llevar a cabo una segunda tarea distractiva: contar letras en una pantalla. Según los resultados, publicados en febrero en Psychological Science, los distraídos en solo una fase obtuvieron un pobre rendimiento en las pruebas, mientras que quienes hubieron de contar letras durante el entrenamiento y la evaluación rindieron igual que los entrenados y evaluados sin distracciones.

Por lo común, el aprendizaje se resiente con las distracciones. No obstante, si el sujeto prevé que el ambiente del examen o de la actividad le va a distraer, puede que le convenga simular tales distracciones mientras estudia o practica para no verse sorprendido.

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