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Actualidad científica

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  • Julio/Agosto 2015Nº 73

Psicología

Las dos caras del aburrimiento

Este fenómeno complejo encierra lados negativos y positivos. Puede guardar relación con un estado despresivo pero también puede inspirarnos a buscar un objetivo.

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Aburrirse es tarea fácil. Incluso en la atmósfera de un laboratorio. Wijnand van Tilburg, de la Universidad de Southampton, contribuye un poco en crear esa sensación: pide a sus probandos que cuenten las letras de un texto o que copien datos bibliográficos o que dibujen lo mismo una y otra vez. Cuanto más dura la prueba, más se aburren. El psicólogo los «tortura» ahora sí ahora también con este tipo de actividades monótonas. No sin razón: su objetivo es precisamente descubrir cómo el estado de aburrimiento repercute en las personas.

Otros científicos abordan el tema de modo distinto: investigan a individuos que se muestran aburridos con frecuencia y el motivo de esa sensación. A continuación exponemos siete resultados relevantes que ha aportado hasta ahora la investigación en torno al aburrimiento. Según se ha comprobado, el hecho de aburrirse nos puede perjudicar o favorecer; depende del tipo de tedio y de cómo lo manejemos.

 

1. Una sensación con múltiples ingredientes

¿Qué es el aburrimiento? La pregunta no resulta sencilla de responder. Si bien representantes de distintas escuelas psicológicas se han pronunciado sobre el tema, han tratado el asunto solo desde la corriente que defendían. En 2012, John Eastwood, de la Universidad de York en Toronto, y sus colaboradores decidieron poner los puntos sobre las íes: analizaron unos 100 estudios para, de manera definitiva, describir el fenómeno con todos sus ingredientes mentales. La enjundia del asunto: las personas que sufren aburrimiento no son apáticas, sino que buscanocupar su tiempo de modo satisfactorio, mas, de momento, las circunstancias no acompañan. A ello se suman un estado de ánimo apagado y la sensación de que las horas, en lugar de correr, se arrastran.

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